La política alemana quedó sacudida por la inesperada renuncia de Jens Spahn, una de las figuras más influyentes de la Unión Cristianodemócrata (CDU, partido del actual canciller Friedrich Merz), luego de la fuerte polémica que generó el nacimiento de su hijo mediante gestación subrogada en Estados Unidos. El dirigente, que hasta ahora encabezaba el bloque parlamentario conjunto de la CDU (centroderecha) y la Unión Socialcristiana (CSU), aseguró que su vida privada se volvió incompatible con la responsabilidad que ejercía al frente de su partido.
Spahn comunicó su dimisión a través de una carta en la que explicó que, tras los intensos cuestionamientos de los últimos días, comprendió que su decisión de formar una familia junto a su esposo, Daniel Funke, chocaba con las expectativas que recaían sobre él como principal referente parlamentario de la coalición conservadora.
PRÁCTICA PROHIBIDA
La controversia se originó porque la gestación subrogada está prohibida por la legislación alemana y la CDU mantiene desde hace años una postura firme en contra de su legalización. Incluso durante su etapa como ministro de Sanidad, entre 2018 y 2021, Spahn defendió esa posición y respaldó la normativa que impide esta práctica dentro del país.
Aunque el matrimonio recurrió a un procedimiento realizado legalmente en Estados Unidos y la ley alemana no prohíbe criar a un niño nacido mediante un vientre de alquiler en el extranjero, numerosos dirigentes conservadores consideraron que existía una contradicción entre la decisión personal del político y la línea que él mismo había defendido durante años.
Las críticas no tardaron en multiplicarse. Algunos referentes del partido hablaron de una “doble moral” y reclamaron su salida del cargo, especialmente en los estados del este de Alemania, donde varios dirigentes temían que el caso afectara el desempeño electoral de la CDU en las elecciones regionales previstas para septiembre.
En medio del debate, Spahn intentó explicar su postura con una frase que resumía su dilema: “Una cosa es la doctrina pura, otra cosa es la vida”. Sin embargo, esa defensa no logró contener el creciente malestar dentro de su espacio político.
Spahn dijo su vida privada se volvió incompatible con su responsabilidad al frente de su partido
Tras hacerse oficial la renuncia, el canciller Merz respaldó la decisión y sostuvo que era “correcta e inevitable”. Además, remarcó que la credibilidad constituye el valor más importante para quienes ocupan cargos públicos y descartó cualquier posibilidad de revisar la prohibición de la gestación subrogada en Alemania.
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