En un rincón poco glamoroso de Detroit ocurre algo que parece salido de una película futurista: robots gigantes se enfrentan frente a un público protegido detrás de un cristal antibalas. El espectáculo se llama Robowar y ya se convirtió en una de las atracciones más curiosas de la ciudad. Los protagonistas superan los 2,7 metros de altura, llevan enormes armaduras metálicas y disparan proyectiles explosivos. Aunque parezcan máquinas de ciencia ficción, en realidad son personas dentro de impresionantes trajes mecánicos diseñados para pelear como gladiadores futuristas. La idea nació de la imaginación de Art Cartwright, fundador de la Liga de Combate Interactivo y fanático de Marvel. “Pensé: vamos a construir robots que parezcan superhéroes”, contó. El show mezcla combates, luces, humo y música con otras atracciones tecnológicas, como perros robot y pequeños humanoides capaces de bailar y hacer acrobacias. Uno de los momentos favoritos del público llega cuando alguno de los robots desafía a bailar a un espectador. La experiencia combina algo de videojuego, algo de circo y mucho de ciencia ficción clásica.
Detroit, conocida históricamente por su industria automotriz, también es un importante polo de robótica en Estados Unidos. Y Robowar aprovecha ese espíritu tecnológico para ofrecer un espectáculo donde, por unas horas, las fantasías futuristas parecen hacerse realidad.
SUSCRIBITE a esta promo especial