El número de muertos por el ataque ruso contra un almacén ubicado al oeste de Kiev ascendió a 38, en el que ya es considerado el bombardeo más mortífero de la guerra en Ucrania en lo que va del año. Otras 52 personas resultaron heridas y cuatro permanecían desaparecidas, mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando entre los restos de edificios destruidos, incendios y artefactos explosivos.
El ataque ocurrió el viernes por la noche en la localidad de Myla, donde una instalación que, según las autoridades ucranianas, almacenaba municiones quedó envuelta en enormes explosiones. El fuego se extendió rápidamente hacia viviendas y otras construcciones cercanas, dejando una escena de devastación.
El presidente Volodimir Zelenski confirmó ayer el nuevo balance de víctimas y señaló que las tareas de rescate todavía no habían terminado. Los socorristas seguían apagando focos de incendio y localizando y neutralizando explosivos en la zona, lo que dificultaba la búsqueda de posibles sobrevivientes.
CUESTIONAMIENTOS DE ZELENSKI
Zelenski también había cuestionado el sábado las condiciones en las que se almacenaba la munición. Según el mandatario, la legislación ucraniana prohíbe guardar explosivos cerca de zonas habitadas y ya se inició una investigación para determinar cómo y por qué fueron depositados allí. El presidente calificó lo ocurrido como una situación “terrible” y apuntó a una posible negligencia.
El ataque se produjo en medio de una fuerte intensificación de la campaña aérea rusa. Las alarmas antiaéreas se volvieron habituales en Kiev, mientras los estruendos de las explosiones y de las defensas ucranianas se escuchan durante buena parte del día. Los ataques diurnos sobre la capital, menos frecuentes en etapas anteriores del conflicto, son ahora una amenaza cada vez más presente.
Y Moscú ya anticipó nuevos golpes. El Ministerio de Defensa ruso anunció que prepara “ataques masivos” contra la infraestructura energética de Ucrania, en lo que presentó como una represalia por los ataques ucranianos con drones contra empresas y objetivos del sector energético ruso.
La advertencia revive uno de los grandes temores de Kiev de cara al próximo invierno. Durante los años anteriores de la guerra, Rusia atacó repetidamente la red eléctrica ucraniana, provocando cortes de luz y calefacción. Las autoridades ucranianas ya alertaron que los próximos meses podrían ser especialmente difíciles.
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