Al menos 17 personas murieron y otras 44 resultaron heridas ayer tras un nuevo bombardeo ruso con misiles y drones sobre Kiev y su región metropolitana, en uno de los ataques más intensos de las últimas semanas. Según el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, las defensas antiaéreas no lograron interceptar ninguno de los misiles balísticos lanzados durante las casi dos horas que duró la ofensiva.
Zelenski atribuyó la elevada cifra de víctimas a la escasez de misiles para los sistemas Patriot y volvió a reclamar a sus aliados occidentales un mayor suministro de interceptores. También advirtió que la demora en la entrega de ese armamento incrementa el riesgo para la población civil.
Entre los blancos alcanzados hubo centros logísticos, depósitos y una cervecería. Mientras Kiev asegura que eran instalaciones civiles, Moscú sostiene que estaban vinculadas al esfuerzo militar ucraniano. Las autoridades declararon jornada de luto en la región por las víctimas del ataque.
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