China y Estados Unidos, cuyos presidentes se reunirán hoy en la Casa Blanca, estudian crear un canal de comunicación directa para afrontar los riesgos de la inteligencia artificial (IA), desde el uso malicioso de estas herramientas hasta la posibilidad de que sistemas autónomos intervengan en decisiones militares o de seguridad. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, planteó pasar “de una situación de opacidad a una mayor transparencia”.
La idea recuerda al “teléfono rojo” creado durante la Guerra Fría después de la crisis de los misiles de Cuba de 1962. Aquel mecanismo permitió comunicación directa entre Washington y Moscú para reducir el riesgo de incidentes. Ahora, expertos consideran que un sistema similar podría evitar que una IA tome decisiones demasiado rápidas, actúe sobre información falsa o sea utilizada por actores maliciosos.
Jean-Marc Rickli, director de Riesgos Globales y Emergentes del Centro de Política de Ginebra, señaló que ambas potencias reconocen la posibilidad de incidentes y usos indebidos. Rickli recordó un episodio reportado por CNN en el que Estados Unidos estuvo cerca de abordar un buque chino por información falsa elaborada mediante IA.
Desde 2023 existe un diálogo entre expertos sobre modelos avanzados de OpenAI, Anthropic, DeepSeek y Alibaba, pero sin participación gubernamental. China se enfoca en la seguridad y los “deepfakes” (contenidos falsos pero realistas creados con IA); Estados Unidos, en la pérdida de control y la autonomía de los sistemas.
La eventual línea directa tendría una función específica: permitir que las dos potencias se contacten ante una situación en la que una IA pueda desencadenar una crisis militar o producir decisiones basadas en datos erróneos. Mathilde Viellet, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, también propuso usarlo ante una pérdida de control o el uso malicioso.
Por ahora, el alcance de la iniciativa es limitado. Teneo señaló que ninguno de los dos gobiernos está dispuesto a asumir compromisos vinculantes sobre IA. Washington favorece modelos cerrados y privados; Beijing impulsa el código abierto para acelerar sus avances. En septiembre, Anthropic informó sobre cinco casos en los que su modelo Claude fue utilizado de una forma que podía servir para desarrollar armas biológicas.
En ese contexto llegó anoche Xi Jinping a Washington para una visita de Estado de tres días, con la IA, el comercio e Irán entre los temas centrales. Donald Trump lo recibió personalmente en la base Andrews, un gesto poco habitual, y prepara una recepción con espectáculo aéreo, 21 cañonazos y un banquete. El viaje concluirá mañana viernes con un té entre ambas parejas y una visita a los Archivos Nacionales.
Aunque la visita abre una oportunidad para discutir los riesgos tecnológicos, los analistas no esperan grandes acuerdos.
El experto en tecnología Matt Sheehan sostiene que, incluso si se alcanza una coordinación flexible, las medidas más importantes sobre seguridad de la IA seguirán dependiendo de las decisiones que adopte cada país.
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