Un joven colombiano de 26 años murió ayer durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en la ciudad de Biddeford, en el estado de Maine, en un caso que ha generado fuertes cuestionamientos sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias y ha reavivado el debate sobre la política de deportaciones del gobierno de Donald Trump.
La víctima contaba con permiso para trabajar en Estados Unidos y tenía un número de Seguro Social, según confirmaron la Coalición por los Derechos del Inmigrante de Maine (MIRC) y la organización Presente!, que expresaron estar “devastadas e indignadas” por lo ocurrido. Ambas entidades señalaron que el joven había llegado al estado para vivir y trabajar, y reclamaron una investigación independiente y transparente.
De acuerdo con el senador independiente Angus King, el secretario de Seguridad Nacional le informó que el agente del ICE abrió fuego después de que el conductor intentara atropellar a los funcionarios que intentaban detenerlo para deportarlo. Según esa versión, el vehículo fue utilizado como un arma, lo que llevó al agente a disparar.
El FBI asumió la investigación del caso, mientras que la Policía Estatal de Maine, la fiscalía estatal y la oficina del médico forense colaboran para esclarecer lo sucedido. El senador King subrayó que una de las principales preguntas será determinar si existía una amenaza real que justificara el uso de fuerza letal. También confirmó que los agentes involucrados no llevaban cámaras corporales.
Testigos afirmaron que, tras los disparos, el auto siguió avanzando y girando sobre la calzada antes de detenerse. Imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran impactos de bala en el parabrisas, aunque las autoridades pidieron que el video no fuera difundido mientras avanza la investigación.
“ESTAMOS DE LUTO Y FURIOSOS”
Los organismos de defensa de los inmigrantes denunciaron además que agentes del ICE continuaban realizando operativos en la zona tras el tiroteo y sostuvieron que no puede permitirse que la propia agencia investigue una muerte en la que participaron sus funcionarios. “Estamos de luto, estamos furiosos y no permitiremos que su muerte sea tratada como algo rutinario”, afirmaron.
Horas después del incidente, decenas de personas se concentraron en Biddeford para protestar contra la actuación del ICE. Con pancartas como “Dejen de matarnos” y “Ningún ser humano es ilegal”, los manifestantes exigieron responsabilidades y el fin de los operativos migratorios en la comunidad.
La muerte del colombiano se produce apenas una semana después de que un migrante mexicano falleciera en circunstancias similares en Texas y se suma a una serie de incidentes registrados durante la intensificación de la política de deportaciones impulsada por la administración Trump. Según datos oficiales analizados por especialistas, el ICE ha incrementado de forma significativa el número de arrestos en todo el país durante los últimos meses, mientras crecen las críticas por el uso de la fuerza y el alcance de los operativos migratorios.
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