El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández regresó ayer a su país tras recibir un indulto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que anuló la condena de 45 años de prisión por narcotráfico impuesta por un tribunal federal de Nueva York. Durante un acto con simpatizantes, el exmandatario aseguró que fue víctima de una “cacería de brujas” y agradeció al líder republicano por revisar su caso.
Hernández, que gobernó Honduras entre 2014 y 2022, afirmó que Trump concluyó que la condena obedecía a un uso político de la Justicia. Sin embargo, su regreso no supone el fin de sus problemas judiciales. En Honduras deberá responder por el presunto desvío de dos millones de dólares de fondos públicos para financiar su primera campaña presidencial y comparecerá ante la Justicia el próximo 3 de agosto.
El exgobernante también anunció que buscará recuperar los 131 bienes que le fueron confiscados cuando fue extraditado a Estados Unidos y dejó abierta la posibilidad de volver a la política si considera que el país enfrenta nuevamente un gobierno “radical”.
Su regreso reavivó el debate sobre la independencia judicial y la impunidad en Honduras. Analistas y organizaciones de derechos humanos cuestionan el indulto concedido por Trump y advierten que el caso representa una prueba para el sistema judicial hondureño.
Hernández había sido declarado culpable de facilitar el ingreso de cientos de toneladas de cocaína a Estados Unidos.
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