El gobierno de Donald Trump anunció un nuevo esquema de aranceles para las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos la Argentina, cuyos productos pasarán a tributar un gravamen del 10% al ingresar al mercado estadounidense.
Para el comercio argentino, la medida representa un escenario ambiguo. Por un lado, mantiene un costo adicional para acceder a uno de los principales mercados de exportación del país. Pero, al mismo tiempo, supone una mejora respecto del arancel global del 15% que Estados Unidos venía aplicando de manera transitoria desde que un fallo judicial dejó sin efecto parte de la política arancelaria impulsada por Trump.
Fuentes que participaron de las negociaciones explicaron que la decisión devuelve a la Argentina a una situación similar a la prevista en el Tratado bilateral sobre Comercio e Inversiones firmado en febrero, que había quedado en suspenso tras la intervención de la Corte Suprema estadounidense.
Qué cambia para las exportaciones argentinas
Según explicaron fuentes vinculadas a las negociaciones, los productos argentinos habían quedado alcanzados por un arancel del 15% mientras Washington buscaba un mecanismo legal para reemplazar el esquema de aranceles recíprocos que había sido cuestionado por la Justicia.
Con el anuncio realizado ahora, ese gravamen vuelve al 10%, la tasa originalmente prevista en el acuerdo bilateral.
“Ahora estamos en la misma posición que estábamos cuando se firmó el acuerdo”, resumió una fuente que siguió de cerca las conversaciones.
La principal incógnita pasa ahora por las excepciones. El entendimiento bilateral contemplaba la eliminación de aranceles para más de 1.600 productos argentinos, pero el Gobierno estadounidense todavía no precisó si ese beneficio continuará plenamente vigente.
No obstante, el comunicado de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) deja abierta la posibilidad de mantener exenciones para determinados productos argentinos, lo que alimenta las expectativas de que buena parte del esquema anterior siga en pie.
La nueva estrategia de Trump
El nuevo paquete arancelario fue anunciado horas antes de que vencieran los aranceles temporales impuestos bajo la Sección 122 de la legislación comercial estadounidense.
Para sostener su política comercial después del fallo judicial que limitó los aranceles recíprocos, la administración Trump recurrió ahora a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Bajo ese instrumento, la USTR investigó a 60 economías por considerar que no adoptan medidas suficientes para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
En el caso argentino, las fuentes consultadas señalaron que el cuestionamiento no apunta a la producción nacional, sino a la eventual importación de bienes elaborados bajo esas condiciones que luego puedan ingresar a las cadenas comerciales.
Cómo queda el resto del mundo
La Argentina integra el grupo de países que recibió el arancel más bajo dentro de este nuevo esquema. Además del país, tributarán un 10% Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
En tanto, determinados productos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza afrontarán gravámenes de entre el 10% y el 12,5%, mientras que el resto de las economías investigadas quedará alcanzado por una tasa general del 12,5%.
Washington sostiene que las diferencias responden al grado de compromiso asumido por cada país para impedir el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
Qué efectos puede tener la medida
Más allá del caso argentino, el nuevo esquema arancelario podría modificar el mapa del comercio internacional. Los países alcanzados enfrentarán mayores costos para exportar a Estados Unidos, lo que podría traducirse en una pérdida de competitividad, una reducción de ventas o un desvío de productos hacia otros mercados.
Al mismo tiempo, la medida podría profundizar las tensiones comerciales entre Washington y sus socios, especialmente con aquellas economías que decidan responder con nuevos aranceles o iniciar reclamos internacionales.
La iniciativa también vuelve a poner el foco sobre las cadenas globales de suministro. Aunque la investigación alcanza a países de América, Europa y Asia, el objetivo de la administración Trump es aumentar la presión sobre los controles de mercaderías vinculadas con trabajo forzoso y, de manera indirecta, restringir el ingreso de productos relacionados con las cadenas industriales chinas.
En ese contexto, el impacto definitivo para la Argentina dependerá de la lista de productos exceptuados y de la implementación final del nuevo régimen comercial, factores que definirán si el regreso al arancel del 10% constituye un alivio respecto del escenario transitorio o una nueva barrera para los exportadores nacionales.
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