El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió este sábado contra su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, e instó a los ucranianos a reemplazarlo por un mandatario dispuesto a alcanzar un acuerdo para terminar la guerra con Rusia. También le exigió frenar los ataques contra refinerías rusas, al considerar que esas operaciones agravan la escasez mundial de diésel.
“Sugiero que consigan un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo”, declaró Trump ante periodistas en la Casa Blanca. Sostuvo que Zelenski “por alguna razón nunca lo hace” y afirmó que “es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”.
El planteo se conoció un día después de que Trump anunciara un acuerdo para comprar combustible a Moscú, una decisión que provocó críticas de Kiev y de sus aliados europeos por el efecto que esos ingresos podrían tener sobre el financiamiento de la ofensiva rusa.
Los ataques a refinerías
Trump aseguró que le había dicho a Zelenski que hiciera “lo que quisiera” contra Rusia, pero que “no atacara las refinerías”. Al insistir con ese reclamo, lanzó una advertencia: “Más le vale detenerse”.
El mandatario estadounidense vinculó las operaciones ucranianas contra instalaciones petroleras con las dificultades de abastecimiento de diésel en el mercado internacional.
También reiteró que la invasión rusa no habría ocurrido si él hubiera sido presidente de Estados Unidos en 2022 y atribuyó el inicio de la guerra a “la incompetencia”.
En sus declaraciones, afirmó que Ucrania había perdido el 30% de su territorio y mencionó más de dos millones de muertos. Esas cifras fueron expresadas por Trump y no cuentan con una verificación independiente en el material difundido.
Las declaraciones se produjeron en medio de nuevos ataques rusos contra ciudades ucranianas. Según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, al menos 20 personas murieron, entre ellas tres menores, por el impacto de bombas aéreas sobre edificios residenciales en la región de Zaporiyia. Otras 18 resultaron heridas.
Kiev también sufrió un ataque diurno con misiles. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, informó que cuatro personas resultaron heridas.
Los bombardeos se sumaron a una escalada que, según las autoridades ucranianas, dejó más de 60 muertos en los últimos cuatro días. Más de cuatro años y medio después del inicio de la invasión a gran escala, ambos países mantienen operaciones aéreas de largo alcance mientras sus ejércitos registran avances limitados en el frente.
El acuerdo por el diésel
Trump anunció el viernes la compra de combustible ruso después de una conversación telefónica con Vladímir Putin. La decisión contrastó con las medidas impulsadas por Washington para restringir los ingresos energéticos que sostienen la guerra de Moscú.
Según detalló el presidente de EE UU, Rusia suministrará inicialmente más de 300.000 toneladas de diésel, otras 500.000 en noviembre y un millón de toneladas inmediatamente después. Más adelante, se sumarían otros tres millones de toneladas.
Zelenski cuestionó el acuerdo y vinculó la flexibilización de las sanciones con la continuidad de los bombardeos. En un mensaje en X, señaló que Rusia había respondido al levantamiento de las restricciones a sus exportaciones de diésel con el lanzamiento de cinco bombas planeadoras sobre edificios residenciales en Zaporiyia.
El mandatario ucraniano sostuvo que Moscú interpreta cualquier reducción de la presión internacional como una señal de que puede seguir atacando ciudades. También advirtió que los ingresos adicionales permitirán financiar componentes para armas, mejoras de drones, producción de misiles y reclutamiento de mercenarios.
Por eso, pidió a Estados Unidos, Europa y otros socios medidas para limitar la capacidad rusa de continuar la guerra. Afirmó, además, que Ucrania prepara reuniones e iniciativas para contrarrestar los recursos adicionales que Moscú obtendrá por el acuerdo.
Europa ratificó las sanciones
Los aliados europeos de Ucrania también cuestionaron la decisión de Washington. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, lamentó el acuerdo y remarcó que los ingresos energéticos son centrales para el presupuesto de guerra ruso.
Kristersson señaló que la Unión Europea prevé adoptar el lunes un nuevo paquete de sanciones, con 1.600 incorporaciones a sus listas y medidas dirigidas al complejo militar-industrial de Rusia.
El gobierno alemán ratificó su compromiso con las restricciones a Moscú. Su portavoz, Stefan Kornelius, indicó que Berlín trabaja con sus socios europeos en nuevas sanciones y sostuvo que el apoyo a Ucrania sigue siendo “inquebrantable”.
Por su parte, el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, puso en duda la capacidad rusa para cumplir con los envíos. Citó informes sobre escasez de combustible incluso en Moscú y reportes sobre daños en las refinerías provocados por ataques ucranianos. “¿De dónde saldrán los excedentes para exportación?”, preguntó en X.
Negociaciones de paz y refuerzo de las defensas
El anuncio sobre el diésel coincidió con reuniones en Miami entre funcionarios ucranianos, el enviado estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, para discutir una propuesta destinada a poner fin a la guerra.
Zelenski expresó su malestar y sostuvo que su equipo estaba siendo utilizado como una “cortina de humo”. Consideró, además, que ese trato no correspondía a una relación entre socios.
Un alto funcionario ucraniano dijo a The Associated Press que Kiev desconocía el acuerdo energético antes de su anuncio. Bajo condición de anonimato, explicó que la compra de combustible no estaba vinculada con los asuntos que discutían las delegaciones en Florida y confirmó que los representantes ucranianos ya estaban de regreso al país.
En paralelo, Zelenski informó que habló con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre el refuerzo de las defensas aéreas ante el riesgo de nuevos ataques con misiles. También mantuvo contactos con su par finlandés, Alexander Stubb, y anunció la próxima llegada de municiones para los aviones F-16 que Ucrania utiliza para interceptar drones Shahed.
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