Donald Trump insiste en que EE UU no necesita a Canadá, pero la economía cuenta una historia diferente. Cada día, unos 4 millones de barriles de petróleo canadiense cruzan la frontera y representan casi el 20% del consumo estadounidense de crudo. La dependencia también alcanza al aluminio y los fertilizantes. Canadá es el principal proveedor extranjero de aluminio de EE UU y aporta más del 80% de la potasa (sales y minerales) que importa el país, esencial para sus agricultores. Ambas naciones también tienen una industria automotriz integrada, donde las piezas pueden cruzar la frontera varias veces antes del ensamblaje final. Por eso, los aranceles pueden terminar encareciendo productos dentro de EE UU. La contradicción quedó expuesta por el propio Trump, que impuso un arancel del 50% al aluminio canadiense mientras admitió que su país lo necesita “desesperadamente”.
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