Donald Trump sigue jugando con la posibilidad de buscar un tercer mandato, aunque sus últimas declaraciones parecen mostrar que empieza a imaginar una vida fuera de la Casa Blanca. El presidente ha vuelto a bromear con una candidatura en 2028, pero también habla cada vez más de lo que ocurrirá cuando su mandato termine, en enero de 2029.
En distintos actos, Trump se imaginó sentado en su casa, mirando televisión y viendo cómo su sucesor se atribuye los méritos de sus políticas. Incluso dijo que podría estar “llorando” si los demócratas recuperan el Senado. En Michigan, dejó abierta la duda: “En dos años y medio, puede que tengan un presidente diferente”.
El cambio resulta llamativo porque Trump ha coqueteado desde el comienzo de su segundo mandato con la idea de seguir en el poder más allá de los límites constitucionales. Ha difundido gorras y logotipos de “Trump 2028” y llegó a plantear posibles caminos para intentar una tercera candidatura.
Sin embargo, la Constitución es clara: la 22ª Enmienda establece que nadie puede ser elegido presidente más de dos veces. El propio Trump lo reconoció recientemente: “Me encantaría postularme, pero la ley es muy fuerte”. Para algunos expertos, sus mensajes contradictorios le permiten mantener abiertas todas las opciones. Para otros, sus referencias al futuro podrían revelar algo más simple: el presidente ya empieza a pensar en su legado.
Y mientras se acercan las elecciones de mitad de mandato, también crece la posibilidad de que su influencia política comience a disminuir.
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