Donald Trump afirmó que Irán mantiene desde hace años intenciones de asesinarlo y reveló que ya dejó directivas precisas sobre cómo debería reaccionar Estados Unidos en caso de que un atentado en su contra llegara a concretarse.
“Si me matan, habrá una respuesta que será devastadora”, sostuvo el mandatario, quien precisó que ordenó una represalia militar “con una potencia nunca vista” ante un eventual ataque exitoso.
Las declaraciones se conocieron luego de que Israel transmitiera a Washington información de inteligencia sobre un presunto nuevo complot iraní para asesinar al presidente estadounidense. La información fue publicada por medios como CNN y The Wall Street Journal, que citaron fuentes anónimas.
Sin embargo, dentro de los organismos de inteligencia norteamericanos existen dudas sobre la solidez de la amenaza. Algunas fuentes consideran que podría tratarse de rumores impulsados por sectores israelíes en medio de la creciente tensión regional.
El antecedente de Soleimani
Trump aseguró que las amenazas en su contra no son nuevas y las vinculó directamente con el operativo ordenado por su administración en enero de 2020, que terminó con la muerte del general iraní Qasem Soleimani.
“No, no. Israel no descubrió nada. Soy el número uno”, afirmó al ser consultado sobre el supuesto plan iraní.
Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el mandatario volvió a referirse al tema y sostuvo: “Quieren eliminar al líder estadounidense, es decir, a mí. Estoy en todas las listas”.
Además, señaló que hasta el momento ha tenido “algo de suerte”, aunque admitió que esa situación “quizás no dure mucho”.
Según reportes de prensa, uno de los sectores más duros del régimen iraní, encabezado por el actual comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, sería uno de los principales impulsores de una línea más agresiva contra Washington.
En paralelo, el presidente estadounidense anunció en su red Truth Social que el alto el fuego acordado en junio entre Washington y Teherán dejó de estar vigente.
“La República Islámica de Irán nos pidió continuar las conversaciones. Aceptamos hacerlo, pero Estados Unidos les dejó absolutamente claro que el alto el fuego TERMINÓ”, escribió.
Pese a ello, ambos países mantienen abiertos los canales diplomáticos y continúan las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo más amplio.
La tregua comenzó a deteriorarse esta semana luego de que Washington acusara a Irán de atacar embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz y respondiera con nuevos bombardeos sobre instalaciones militares iraníes.
Teherán, por su parte, respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Bahréin y Kuwait, profundizando la escalada militar en Medio Oriente.
Refuerzan la seguridad en torno al presidente
Las advertencias sobre un posible atentado llevaron a la Casa Blanca y al Servicio Secreto a incrementar las medidas de seguridad alrededor de Trump.
Entre las acciones adoptadas figura el cambio de último momento del avión utilizado para el regreso del mandatario desde Turquía, una maniobra que la administración definió como una estrategia de “distracción y desorientación” destinada a dificultar cualquier eventual amenaza.
Además, el Gobierno evalúa reforzar de manera permanente la seguridad del complejo presidencial mediante la instalación de nuevas vallas en sectores de Pennsylvania Avenue, con el objetivo de restringir más fácilmente el acceso ante posibles riesgos para el presidente estadounidense.
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