Ucrania volvió a llevar la guerra al interior de Rusia con una nueva oleada de ataques con drones que alcanzó instalaciones petroleras y provocó incendios en dos buques cisterna en el mar de Azov. La ofensiva, que golpeó depósitos de combustible y terminales de carga, forma parte de la estrategia de Kiev para debilitar la capacidad logística y energética de Moscú mientras el conflicto supera ya los cuatro años.
Las autoridades rusas informaron de incendios en un depósito de petróleo de la región de Tver y en otra instalación ubicada en Stávropol, donde fue necesario evacuar edificios cercanos por precaución. En el mar de Azov, dos petroleros fueron alcanzados por drones y uno de ellos continuaba ardiendo horas después del ataque, aunque sus tripulaciones lograron ser evacuadas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó estas operaciones como parte de una campaña de “sanciones de largo alcance” destinada a trasladar el costo de la guerra al territorio ruso. Según explicó, el objetivo es presionar al Kremlin para que acepte poner fin a los combates, afectando infraestructuras clave para el abastecimiento de combustible.
Los ataques se producen en medio de una creciente crisis energética en Rusia. Las ofensivas contra refinerías y depósitos han provocado escasez de gasolina y racionamiento en varias regiones, mientras largas filas de automovilistas se forman en estaciones de servicio.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus sistemas antiaéreos derribaron 73 drones ucranianos durante la noche. Sin embargo, Kiev también sufrió una nueva ofensiva aérea: Rusia lanzó 94 drones de ataque y dos misiles balísticos, de los cuales una parte logró impactar en 13 objetivos.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó que Washington concederá a Ucrania una licencia para fabricar sistemas antiaéreos Patriot. Aunque la decisión representa un importante respaldo político, expertos ucranianos advirtieron que la producción local de estos complejos interceptores podría tardar al menos un año.
Esto se debe a la complejidad técnica y a la escasez mundial de componentes.
Mientras el Kremlin calificó de “ambivalente” la postura de Estados Unidos, aseguró seguir valorando los esfuerzos de Trump para impulsar un eventual proceso de paz, aunque advirtió que responderá ampliando sus operaciones militares si continúan los ataques ucranianos sobre territorio ruso.
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