El médico palestino Hussam Abu Safiya, exdirector del Hospital Kamal Adwan en el norte de Gaza, lleva 17 meses detenido en Israel sin que se le hayan presentado cargos formales. Su situación volvió a cobrar relevancia esta semana, cuando compareció por videoconferencia ante el Tribunal Supremo israelí para pedir el fin de su encarcelamiento.
Abu Safiya, de 53 años, se convirtió durante la guerra en una de las voces más visibles del sistema sanitario gazatí. Desde el hospital sitiado difundió numerosos mensajes en los que reclamaba ayuda internacional mientras intentaba mantener la atención médica en medio de los combates.
Ahora, imágenes de su audiencia mostraron a un hombre visiblemente demacrado, esposado y vestido con uniforme penitenciario, lo que generó nuevas campañas en favor de su liberación.
Las autoridades israelíes sostienen que el médico está siendo investigado por presuntos vínculos con Hamás, aunque hasta el momento no han formalizado ninguna acusación. Organizaciones humanitarias y colegas que trabajaron con él rechazan esas sospechas y aseguran que su labor estuvo centrada exclusivamente en la atención de pacientes.
Según Médicos por los Derechos Humanos-Israel, Abu Safiya fue enviado recientemente a aislamiento. Su abogado transmitió un mensaje del pediatra ante el tribunal: afirmó que siempre actuó conforme al derecho internacional y calificó su detención como “injusta y arbitraria”.
La historia del médico está marcada también por la tragedia personal. Durante el asedio al hospital perdió a un hijo en un ataque y tuvo que enterrarlo en el propio recinto sanitario. Mientras el Supremo evalúa si prolonga su detención, el caso sigue generando debate sobre la situación de los trabajadores de la salud en medio del conflicto que estalló tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
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