¿Puede una camisa hawaiana ser tan fea que hasta la inteligencia artificial prefiera mirar para otro lado? El diseñador alemán Simon Weckert parece haber encontrado la respuesta. Su creación combina manchas rosas, naranjas y verdes en un estampado deliberadamente espantoso, pero detrás de semejante atentado contra el buen gusto hay un objetivo serio: intentar esquivar las cámaras de vigilancia. La prenda fue diseñada para confundir a los sistemas que utilizan IA para detectar personas. Estos programas aprendieron a reconocerlas a partir de millones de imágenes y buscan patrones que indiquen que allí hay un ser humano. Pero el caótico estampado de Weckert rompe el contorno del 1cuerpo y puede dificultar que la máquina identifique la figura. “Para un ser humano, se lee como un tejido casi hipnótico; para el modelo de IA, no significa absolutamente nada”, explicó el diseñador. La ironía es que Weckert utilizó inteligencia artificial para crear el diseño mediante un sistema de prueba y error. Su idea recuerda a una camiseta ficticia imaginada por William Gibson en su novela Zero History, presentada como la más fea del mundo. Weckert ya había desafiado a la tecnología en 2020, cuando recorrió Berlín con un carro lleno de teléfonos para provocar falsos embotellamientos en los mapas. Ahora vuelve a hacerlo, pero con una herramienta mucho más llamativa: una camisa imposible de ignorar.
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