Una obra de alcantarillado terminó convirtiéndose en una búsqueda del tesoro inesperada en Bélgica. Un grupo de obreros de la construcción se llevó una enorme sorpresa mientras trabajaba en el sótano de un antiguo edificio: detrás de parte de un muro encontraron monedas y lingotes de oro cuyo valor ronda los 10,4 millones de dólares. Según informó la BBC, los trabajadores llegaron a pensar inicialmente que habían encontrado euros. Pero al darse cuenta de que se trataba de oro, avisaron a la Policía, que registró el hallazgo y trasladó todo el botín a una bóveda federal de seguridad. El edificio había funcionado antiguamente como una cervecería y actualmente pertenece a una organización benéfica. Ahora, además del misterio sobre quién escondió semejante fortuna, comienza otra espera: la ley belga establece que el legítimo propietario tiene cinco años para reclamarla. Mientras tanto, los investigadores intentan determinar de dónde salió el tesoro y si podría estar relacionado con alguna actividad delictiva. Si no aparece ningún dueño legítimo durante ese período y se descarta cualquier vínculo con un delito, la recompensa podría ser extraordinaria para quienes lo encontraron. El oro se repartiría entre los obreros que dieron con el tesoro y el propietario del inmueble. Así, lo que comenzó como una jornada más de trabajo podría terminar convirtiéndose en el hallazgo capaz de cambiarles la vida.
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