España seguía conmocionada el jueves por la colisión de dos trenes de alta velocidad que dejó al menos 69 muertos y más de un centenar de heridos en la provincia de Toledo. Con el país de luto nacional y familiares que aún aguardaban noticias de sus seres queridos, los investigadores intentaban determinar cómo una formación de Renfe recibió autorización para avanzar por una vía en la que permanecía detenido un tren de Iryo.
El accidente ocurrió el miércoles a las 8.53 en el término municipal de Urda, unos 150 kilómetros al sur de Madrid. Ambos trenes habían partido de la estación de Atocha con destino a Sevilla: el de Iryo transportaba a 152 personas y el de la empresa estatal Renfe llevaba casi 400 viajeros.
El balance provisional de 69 fallecidos convierte al choque en la peor tragedia ferroviaria de España desde el descarrilamiento de Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos en 2013. Es, además, el segundo desastre en la red de alta velocidad en menos de un año, después del accidente de enero en Adamuz, donde murieron 46 personas.
Unos 50 heridos continuaban internados en distintos hospitales. Mientras tanto, los equipos de emergencia, con apoyo de enormes grúas y perros de la Guardia Civil, seguían buscando víctimas entre los restos de los vagones, entre ellas un argentino (ver aparte).
“Me voy a quedar hasta que aparezca mi hermano”, afirmó Manuel San Emeterio, quien buscaba a Pepe, de 54 años. Desde una Casa Diocesana de Toledo donde se concentraban familiares, describió la angustia de la espera: “La incertidumbre es lo peor que se lleva”. Aun así, aseguró que conservaba la esperanza.
Una falla y una orden que deben explicar
La reconstrucción preliminar presentada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, sitúa el inicio de la emergencia alrededor de las 8.30, cuando una avería informática afectó al sistema de señalización LZB, encargado de controlar en tiempo real la circulación.
El desperfecto obligó a detener los seis trenes que transitaban por un tramo de 69 kilómetros y transfirió la gestión del tráfico al centro de control de Madrid. Según el ministro, las formaciones estaban localizadas pese a la falla.
Sin embargo, a las 8.36, el centro autorizó al tren de Renfe a reanudar la marcha con normalidad, aunque había una señal roja y el Iryo seguía detenido más adelante en la misma vía. Puente calificó esa orden de “errónea” y sostuvo que se impartió en circunstancias que todavía resultan inexplicables.
Durante los siguientes 17 minutos, la formación recorrió 25 kilómetros sin que nadie la detuviera. Finalmente, embistió por detrás al otro tren en una recta de aparente buena visibilidad. La violencia del impacto lanzó dos vagones del Iryo por un talud.
La velocidad del Renfe al momento de la colisión aún no había sido determinada. Según Transportes, en ese tramo podía alcanzar hasta 200 kilómetros por hora.
La investigación deberá establecer la secuencia de decisiones y las razones por las que no se evitó el choque.
Identificaciones y reclamos
La magnitud de la tragedia desbordó la capacidad de la morgue de Toledo. La Unidad Militar de Emergencias instaló un anexo con carpas y cámaras frigoríficas, mientras 25 médicos forenses trabajaban en la identificación de los cuerpos.
El rey Felipe VI visitó a varios heridos y reclamó esclarecer lo sucedido y estudiar medidas para impedir otra catástrofe. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se comprometió a determinar las causas y reforzar la seguridad ferroviaria.
A un mes de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre, el accidente aumentó la presión sobre el Ejecutivo. Desde el lugar del siniestro, el líder del opositor Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, exigió respuestas y señaló que los dos desastres de este año dejaron más de 100 muertos en el mismo corredor ferroviario.
En ese contexto, el sindicato de maquinistas SEMAF mantuvo este jueves una huelga anunciada con anterioridad, convocada en defensa de la seguridad ferroviaria.
La circulación en el tramo afectado permanecía interrumpida. Renfe anunció que desde el viernes pondrá en marcha un plan alternativo de transporte entre Madrid y Andalucía, mientras continúan las tareas de búsqueda y la investigación.
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