En medio del clima de tensión entre Estados Unidos e Irán, miles de fieles acudieron a la ciudad de Mashhad, en el noreste de Irán, para asistir al entierro del asesinado líder supremo Ali Khamenei.
Los fieles se congregaron a lo largo de la avenida que conduce al santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán. Allí será sepultado el líder supremo, muerto a los 86 años en el bombardeo que dio inicio a la guerra el 28 de febrero y puso fin a sus más de tres décadas y media en el poder.
Una enorme pancarta desplegada en la fachada de un edificio proclamaba: “Vamos a matar a Trump”, mientras otra ofrecía una recompensa de 100 millones de dólares por la muerte del presidente norteamericano.
Cerca de allí, un hombre paseaba con un cartel que mostraba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acompañado de la frase en inglés: “there will be blood” (“habrá sangre”).
El sepelio tiene lugar tras seis días de honras fúnebres que congregaron a millones de personas en varias ciudades de Irán e Irak, comenzando con los tres días de capilla ardiente en Teherán, capital iraní.
Cabe señalar que Irán había alcanzado un protocolo de acuerdo con Estados Unidos para negociar el fin del conflicto y establecer una tregua. Sin embargo, el alto al fuego tambaleó el miércoles luego de un primer intercambio de bombardeos y ataques con misiles y drones. El gobierno de Trump acusó a los iraníes de atacar barcos en el estrecho de Ormuz y bombardeó varios sitios de la república islámica, que respondió con ataques a bases estadounidenses en la región.
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