Wall Street cerró ayer con fuertes pérdidas tras una ola de ventas que golpeó al sector tecnológico y se extendió desde Asia hasta Estados Unidos. La preocupación por un posible endurecimiento de la política monetaria hacia fin de año encendió las alarmas en los mercados, especialmente entre los inversores de compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
El S&P 500 cayó 1,4%, interrumpiendo una racha de 11 semanas de ganancias en las últimas 12, impulsadas en gran medida por las tecnológicas. El Nasdaq, más expuesto a este tipo de acciones, retrocedió 2,2%, mientras que el Dow Jones logró resistir parcialmente la presión y cerró con una leve baja de 0,1%.
El impacto fue global. En Asia, el índice surcoreano Kospi se desplomó 10% en una de sus peores jornadas del año, arrastrado por gigantes como Samsung Electronics, que cayó 12,3%. En Europa también se registraron retrocesos generalizados, en línea con el deterioro del apetito por riesgo.
En Estados Unidos, las ventas se concentraron en empresas con valuaciones elevadas tras el boom de la inteligencia artificial. Micron Technology perdió 13,2% y Nvidia retrocedió 4,1%, reflejando la sensibilidad del sector a las expectativas de tasas más altas. Analistas advierten que el encarecimiento del crédito podría frenar inversiones en desarrollo tecnológico y desacelerar el crecimiento de estas compañías.
El mercado ha comenzado a recalibrar sus expectativas ante la posibilidad de que la Reserva Federal suba las tasas al menos una vez antes de fin de año.
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