Wall Street cerró ayer con pérdidas, arrastrada por una fuerte caída de las empresas de semiconductores que volvió a sembrar dudas sobre el elevado costo de la carrera por la inteligencia artificial. El retroceso afectó especialmente al sector tecnológico y golpeó con fuerza al Nasdaq. El índice Dow Jones bajó un 0,25%, mientras que el S&P 500 cedió un 0,45%. La mayor caída correspondió al Nasdaq, que perdió un 1,16%, presionado por los descensos de AMD (-6,51%), Micron (-4,71%) e Intel (-9,66%).
El detonante fue la publicación de los resultados preliminares de Samsung. Aunque la empresa proyectó multiplicar por 19 su beneficio operativo en el segundo trimestre, los inversores temen que las multimillonarias inversiones necesarias para sostener el auge de la IA resulten difíciles de rentabilizar. A la cautela también se sumó la incertidumbre geopolítica. El aumento del precio del petróleo, impulsado por las tensiones internacionales, reforzó la búsqueda de activos considerados más seguros y llevó a muchos operadores a reducir su exposición a los valores tecnológicos, uno de los motores del mercado durante el último año.
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