Wall Street cerró con ganancias luego de que el Gobierno de Estados Unidos informara que los empleadores recortaron inesperadamente 23.000 puestos de trabajo durante el último mes, un dato que encendió señales de alerta sobre la economía pero, al mismo tiempo, redujo las expectativas de una próxima suba de las tasas de interés.
Los principales índices terminaron así su segunda semana consecutiva en terreno positivo, un período en el que volvieron a alcanzarse máximos históricos.
El S&P 500 avanzó 47,68 puntos, equivalente a un 0,6%, y terminó en 7.757,64 unidades, por encima del récord que había establecido el martes.
El promedio industrial Dow Jones, en tanto, ganó 151,83 puntos, un 0,3%, hasta los 54.036,93, y quedó apenas por debajo del máximo histórico registrado el miércoles. El Nasdaq fue el índice de mejor desempeño de la jornada, con un salto de 342,26 puntos, o 1,3%, hasta 26.690,62.
Las grandes compañías tecnológicas volvieron a impulsar al mercado. Nvidia avanzó 2,3%, mientras que Broadcom ganó 1,7%.
EL EMPLEO EN EL FOCO
La reacción de los mercados estuvo marcada por el informe oficial sobre el empleo, que mostró un panorama más débil de lo esperado en uno de los sectores que hasta ahora se había mantenido como uno de los pilares de la economía estadounidense.
Además de informar la pérdida de 23.000 puestos durante el último mes, el reporte incluyó revisiones a la baja de los datos correspondientes a mayo y junio. Entre ambos períodos se eliminaron de las estadísticas anteriores otros 103.000 empleos.
El deterioro laboral tuvo una repercusión especialmente marcada en el mercado de bonos. El rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años bajó de 4,67% a 4,64%, mientras que el correspondiente a los bonos a dos años, más sensible a las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal (Fed), retrocedió de 4,22% a 4,20%.
El razonamiento de los inversores es que un mercado laboral más débil podría darle a la Fed mayores motivos para evitar nuevas subas de las tasas de interés, especialmente ante el riesgo de que un endurecimiento adicional de la política monetaria termine afectando todavía más la actividad.
Peter Graf, director de inversiones de Amova Asset Management Americas, advirtió, sin embargo, que la reacción positiva de las acciones tiene una contracara. Si bien el mercado puede recibir favorablemente la perspectiva de una política monetaria menos restrictiva, una economía con menos personas trabajando también plantea interrogantes sobre su capacidad de crecimiento.
La Fed, entre la inflación y la desaceleración
La Reserva Federal mantiene sin cambios las tasas de interés mientras intenta equilibrar dos objetivos que comienzan a entrar nuevamente en tensión: contener la inflación y evitar un deterioro pronunciado del mercado laboral.
Las presiones sobre los precios se intensificaron durante los últimos meses, entre otros factores, por el encarecimiento del petróleo en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Una suba de tasas podría contribuir a reducir la inflación al enfriar la actividad económica, pero también aumentaría los costos del crédito para las empresas y podría profundizar la desaceleración de las contrataciones.
El mercado sigue de cerca las señales sobre los próximos movimientos de la Fed y las expectativas vienen modificándose a medida que aparecen nuevos indicadores económicos.
La inflación, el próximo dato clave
La atención de Wall Street se trasladará ahora a los informes de inflación que se conocerán la próxima semana, especialmente al índice de precios al consumidor (IPC) correspondiente a julio.
Las previsiones apuntan a una inflación anual del 3,4%, ligeramente inferior al 3,5% registrado en junio. Pese a esa eventual moderación, la variación de los precios se mantuvo por encima del 3% durante buena parte del año.
Ellen Zentner, estratega económica en jefe de Morgan Stanley Wealth Management, señaló que la debilidad del empleo podría reducir la presión para que la Reserva Federal aumente las tasas en septiembre, aunque consideró que los próximos datos de inflación serán determinantes para definir el rumbo de la política monetaria.
Los balances también impulsan al mercado
El informe laboral cerró una semana en la que Wall Street también estuvo pendiente de los resultados corporativos y de las consecuencias económicas de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Los balances del segundo trimestre se encaminan a mostrar el crecimiento más fuerte desde 2021. Cerca del 90% de las compañías que integran el S&P 500 ya presentaron sus números y los resultados mejores de lo esperado ayudaron a sostener las elevadas valuaciones alcanzadas por las acciones durante 2026.
Entre las empresas que se destacaron estuvo Airbnb, cuyas acciones se dispararon 17,4% después de presentar ganancias e ingresos superiores a las previsiones de los analistas.
El petróleo volvió a subir
Los precios internacionales del petróleo también avanzaron durante la jornada. El Brent, utilizado como referencia internacional, ganó 1,3% y terminó en 83,55 dólares por barril.
La evolución del crudo es seguida especialmente por la Reserva Federal debido a su impacto sobre la inflación. Durante la guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada hace cinco meses, el barril llegó a alcanzar los 113 dólares, lo que presionó sobre los precios de los combustibles y los costos de transporte.
Estados Unidos e Irán trabajan actualmente en acuerdos que podrían permitir la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados a nivel mundial.
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