Hace apenas dos años, Ulises Belén sorprendía por su talento precoz y una particular manera de entender la música. Tenía 12 años y, con varias composiciones propias registradas, debutaba en el Teatro de Cámara de City Bell. Hoy, con 14, su carrera dio un gran salto: se presentó en el Teatro Colón, ganó concursos, recibió importantes reconocimientos y compartió escenario con distintas orquestas. Y en una carrera en pleno ascenso, mañana, desde las 19.30, sumará otro capítulo a ese recorrido cuando debute en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino.
Lo hará como solista de la Orquesta Sinfónica Municipal de Florencio Varela, bajo la dirección de Darío Domínguez Xodo, con la que suele presentarse en diferentes escenarios. Esta tarde interpretará el Concierto para piano en la menor de Edvard Grieg, en una velada que también incluirá obras de Sibelius y Tchaikovsky. La presentación forma parte del Ciclo de Orquestas Provinciales y Municipales Bonaerenses, con entrada gratuita, por orden de llegada y hasta completar la capacidad de la sala.
MUCHA ACTIVIDAD
Desde aquella primera charla con este diario, su vida artística se aceleró. Alumno de José Luis Juri, Ulises obtuvo una beca del programa Cantera de Talentos de Aeropuertos Argentina, que le permitió actuar en el Colón; ganó el Concurso de Intérpretes de Música Clásica Dr. Tilo Rajneri, organizado por Fundación Cultural Patagonia, y recibió el premio Revelación 2025 de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina.
También sumó experiencias como solista con distintas formaciones, aunque una de las que más lo marcaron fue su reciente participación junto al ballet de Iñaki Urlezaga, interpretando el Concierto N.º 2 de Rachmaninov con la Sinfónica de Florencio Varela.
Sobre aquella experiencia, cuenta que tuvo apenas tres meses para preparar una obra de enorme dificultad y debió adaptarse a una dinámica diferente: esta vez, la música debía acompañar los movimientos de los bailarines. “El solista es el ballet, no soy yo”, explica. Y aunque reconoce que fue un trabajo exigente y estresante, también lo recuerda como uno de los más divertidos por la adrenalina que implicó.
UN MÚSICO QUE SIEMPRE MIRA HACIA ADELANTE
Pese a los logros, Ulises no parece demasiado interesado en detenerse a celebrarlos. “Puedo estar contento, pero nunca estoy conforme”, asegura. Su preocupación está puesta en seguir aprendiendo y construir una base sólida para lo que vendrá, aunque sin establecer grandes metas a largo plazo.
Su rutina tampoco responde a un esquema rígido. Las horas de estudio dependen de los compromisos y de cuánto conozca cada partitura. Para Rachmaninov necesitó una preparación intensiva; en cambio, el concierto de Grieg que interpretará este jueves es una obra que viene trabajando desde hace tiempo y que ya presentó en otras oportunidades. Ahora, explica, se trata más de pulir detalles que de resolver dificultades técnicas.
Fuera del piano, disfruta de la lectura, aunque admite que últimamente le cuesta encontrar tiempo. Entre sus pendientes aparece un volumen de cuentos completos de Julio Cortázar que espera retomar cuando su agenda se lo permita.
También sigue desarrollando su faceta como compositor. Tiene doce obras registradas, entre ellas su Rapsodia Argentina N.º 1, estrenada en 2024 junto a una orquesta. Pero componer, reconoce, puede resultarle más difícil que interpretar música ajena. Su búsqueda consiste en encontrar ideas verdaderamente originales, algo que considera especialmente complejo después de tantos siglos de historia musical.
Muchas de esas ideas quedan inconclusas, ya sea porque dejan de convencerlo o porque aparece otra que despierta mayor interés.
UN FUTURO SIN APURO
A diferencia de otros jóvenes artistas, Ulises no habla de grandes escenarios por conquistar ni de países donde quisiera desarrollar su carrera. “Yo no sueño con nada”, dice, aunque enseguida aclara que tiene proyectos concretos y mucho interés por seguir explorando nuevos repertorios.
Uno de sus deseos es estudiar la Sonata Concord, del compositor estadounidense Charles Ives, cuya música de vanguardia lo apasiona. También le gustaría escuchar en vivo su Cuarta Sinfonía, una obra poco interpretada que imagina, quizás, algún día en el Colón.
SUSCRIBITE a esta promo especial