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“Bayum”: música argentina con perfume francés

Lautaro Tissera Favaloro, músico platense radicado en Toulouse, vuelve para presentar su nuevo disco en homenaje a Pugliese

lautaro tissera favoloro trae “bayum”, su homenaje a osvaldo pugliese, un cruce entre tradición y modernidad

Por Redacción

Bayum. Bayum. Bayum. Bayum. Yumba al revés. Lautaro Tissera Favaloro, compositor y guitarrista platense radicado en Francia, le rinde homenaje a Osvaldo Pugliese en su tercer disco solista, “Bayum”, un recorrido por el universo del tango y la música criolla desde una perspectiva moderna, con el que regresa al país.

Tango, música argentina contemporánea, elementos de la tradición académica y espacios de improvisación se funden en el nuevo álbum del sobrino nieto del gran René Favaloro; y quien se encuentra radicado en Francia desde hace casi una década. Integrado por nueve canciones instrumentales, el disco se puede escuchar en Spotify.

Aunque un océano lo separa de su casa, el creador del espacio cultural Don Juan y de la Orquesta Típica La Sacada está muy conectado con sus raíces: para vivir con su familia eligió Toulouse, en el sur francés, una ciudad que atesora el mito de haber sido la cuna de Gardel, y en la que vivió su madre, Berta Gardés.

Desde allí, el también docente desarrolla una intensa actividad concertística internacional. Una distancia que le sirvió para “valorar aún más la riqueza y la diversidad de nuestro patrimonio musical”, según destacó.

Las presentaciones comenzarán esta noche en el porteño Café Vinilo, y continuarán el sábado 18 en Boreal Cocina (Montevideo y 16), Berisso, acompañado por Emiliano Castignola en voz, Potolo Ábrego en percusión y Lautaro Bajcic en violín. También ofrecerá conciertos en Paraná, Rosario y La Pampa.

Antes de los shows, Lautaro Tissera Favaloro dialogó con EL DIA.

-Hace varios años decidiste instalarte en Francia. ¿Cómo fue ese camino, qué te llevó a mudarte y cómo cambió tu vida desde entonces?

-Fue una decisión muy difícil. Nació de la necesidad de seguir creciendo y desarrollándome como guitarrista y compositor, de conocer otras escenas musicales y poner mi música en diálogo con diferentes culturas. Fue, y sigue siendo, un camino muy exigente. Empezar de nuevo en otro país implica aprender un idioma, construir una nueva red de trabajo y adaptarse a una forma distinta de vivir.

Con el tiempo, esa decisión transformó profundamente mi carrera. Vivir en Francia me abrió las puertas para tocar en numerosos países, conocer artistas extraordinarios y comprobar que la música argentina tiene una enorme capacidad para emocionar a públicos de cualquier lugar del mundo.

-¿Qué significa volver con un disco bajo el brazo después de tantos años viviendo en Francia?

-La Plata es mi ciudad. Es el lugar donde nací, donde hice el jardín de infantes en 2 y 38, la escuela primaria en 8 y 38 y donde comenzó mi vínculo con la música. Más tarde continué mi formación y mi actividad profesional entre La Plata y Buenos Aires, pero mis raíces están profundamente ligadas a esta ciudad.

Volver con mi tercer disco solista tiene un significado muy especial. Es reencontrarme con amigos, familiares, colegas y con el público que me vio crecer. Compartir con ellos el resultado de tantos años de trabajo, de viajes y de experiencias es una emoción muy difícil de describir.

-¿Qué significa Bayum y por qué ese nombre resume el espíritu del álbum?

-Bayum es “Yumba” escrito al revés, en homenaje a una de las obras más emblemáticas de Osvaldo Pugliese. Me interesó ese juego porque representa una mirada diferente sobre una tradición que admiro profundamente.

El disco recorre el universo del tango y de la música criolla desde una perspectiva contemporánea. A través de mis composiciones y arreglos, la guitarra se convierte en el eje de un lenguaje propio que combina tradición, exploración sonora e identidad artística. Es un álbum profundamente argentino, pero también atravesado por todo lo que viví durante estos años fuera del país.

-¿Cómo encontrás el equilibrio entre respetar la tradición del tango y la música criolla, y al mismo tiempo proponer un lenguaje propio?

-Creo que un lenguaje nuevo nace de comprender profundamente el ADN de una cultura y de su tradición, no de repetir modelos establecidos. En mi caso, esa búsqueda parte de la esencia rítmica, melódica y expresiva del tango y de las músicas criollas y folklóricas, incorporando también recursos de la música contemporánea, la composición académica y la improvisación.

Hace muchos años que estudio a los grandes guitarristas y compositores argentinos, y ese aprendizaje sigue siendo la base de todo lo que hago. Pero también creo que cada generación tiene la responsabilidad de aportar una mirada propia. La tradición está viva precisamente porque evoluciona.

-¿Cómo cambió tu manera de mirar la música argentina desde que vivís en Francia?

-Mi manera de mirar la música argentina siempre estuvo en constante transformación, incluso cuando vivía en Argentina. No creo que exista una única forma de entender nuestra música; por el contrario, es un lenguaje que evoluciona permanentemente.

“Es un álbum profundamente argentino, pero atravesado por todo lo que viví durante estos años fuera del país”

Quizás la distancia me permitió valorar aún más la riqueza y la diversidad de nuestro patrimonio musical. Al mismo tiempo, siento que todavía hace falta formar nuevos públicos y fortalecer la educación musical para que esa evolución pueda ser comprendida y acompañada. La tradición no es algo estático: sigue creciendo con cada nueva generación de músicos.

-Con una carrera consolidada en Europa, ¿cómo mirás aquella decisión de elegir la música como camino de vida?

-La miro con muchísimo agradecimiento. Elegir la música nunca fue el camino más fácil, pero sí el único que realmente sentía propio, a pesar de los momentos de incertidumbre, de esfuerzo y de sacrificio. Sin embargo, cada concierto, cada gira y cada encuentro con el público me confirmaron que había tomado la decisión correcta. Después de tantos años sigo sintiendo la misma curiosidad y las mismas ganas de aprender que cuando empecé. La música terminó siendo mucho más que una profesión: es una manera de entender el mundo, de comunicarme y de construir puentes entre personas y culturas.

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