Sylvester Stallone confesó que en pleno éxito, atravesó una importante crisis de salud: frente a las exigencias de los héroes que interpretaba empezó a pensar su cuerpo “como una armadura”, llegó a tener apenas 2,6% de grasa corporal y la búsqueda “se convirtió en una obsesión. Muy mala. Llegó al punto en que me volví bulímico. No podía retener nada. O no quería retenerlo porque me había obsesionado con mantener ese nivel de estado físico”. Además, confesó que usó esteroides y que “nadie lo hace sin aditivos ni drogas, punto. No me importa lo que digan. Tuvo un costo terrible”.
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