A casi dos décadas del estreno de “Finales”, una de las obras más significativas de su trayectoria, la dramaturga y directora platense Beatriz Catani vuelve a dialogar con aquel universo desde una perspectiva completamente nueva. Esta noche, en El Escudo, estrenará “Caminar dentro de un bosque”, una creación que no busca reponer aquella pieza sino convertirla en un “archivo vivo” dentro del Proyecto Atlas (de) las obras perdidas, la investigación artística con la que desde hace varios años revisita su propia producción.
Lejos de una reposición, la nueva obra nace del encuentro entre Catani y una generación de artistas que no había conocido “Finales”. El proceso reunió al colectivo Netell -integrado por Marta de la Gente, Canela Corno, Trini Falco, Ro Leblin, Tere Marino y Rosita de los Vientos- con Julieta Ranno, una de las actrices de la versión original estrenada en 2007.
La directora cuenta que la iniciativa surgió después de asistir a una obra del colectivo. “Me entusiasmó la energía del grupo, el riesgo creativo, la apertura a lo incierto, a la prueba, el gesto radicalizado del hacer independiente. Lo sentí cercano a mis modos de trabajo (...) y pensé que quería trabajar con ellas y que era el grupo indicado para abrir un proceso dentro del Proyecto Atlas”, explicó.
Ese deseo desembocó en una invitación a trabajar sobre “Finales”, aunque desde el comienzo quedó claro que no se trataba de reconstruirla. “En el Proyecto Atlas la recuperación de una obra nunca consiste en restituir lo que fue, sino en activar aquello que todavía puede producir en el presente”, sostiene Catani. Y agrega que los cuerpos, las voces y la forma de trabajo de Netell, junto con la presencia de Ranno, “atravesaron las ruinas de Finales para convertirlas en una experiencia nueva”.
El proceso creativo encontró además un espacio cargado de sentido. Los ensayos comenzaron en El Escudo, sala donde Catani estrenó en 1998 “Cuerpos Abanderados”, y en donde “se fue construyendo un proceso sostenido, intenso y enriquecedor”, según la directora.
A ese trabajo se sumó desde el inicio la artista Inés Raimondi, responsable de acompañar la construcción del espacio escénico y los objetos, mientras que parte del propio colectivo asumió también tareas técnicas y de realización, reforzando una lógica de producción profundamente colectiva. Sobre el grupo, Catani no ahorra elogios: “Ellas son potentes, arrasadoras, y el caos que generan no deja, en un buen sentido, estabilizar, sino que demanda una organización creativa, que vuelve todo muy vivo”.
Una nueva ficción nacida de otra ficción
Catani reconoce que existe un hilo profundo que une ambas obras. Si en “Finales” la ficción encontraba su centro en la lenta agonía de la cucaracha, en “Caminar dentro de un bosque” ese lugar lo ocupa la propia obra original.
También vuelve una preocupación constante de su trabajo: construir un teatro que se produzca en el presente de la escena. “En ambas la idea es un teatro que se construye momento a momento, a través de los cuerpos, el espacio, las voces. Una forma primaria de lo teatral, sin apoyo en artificios, sino en una materialidad que va transformándose”.
En esa búsqueda, la directora reconoce además otro punto de contacto entre el momento en que creó “Finales” y el actual: “Un deseo de volver a pensar y trabajar una obra desde el campo de actuación. Es decir, el trabajo de abstracción y de creación poética a través de entrecruzamientos con la materia y las formas concretas de los cuerpos y las voces”.
La imagen que resume ese recorrido aparece en el prólogo de la nueva obra: “El bosque, como una vieja obra, es vida concentrada. Si se camina dentro de un bosque no se está sola. De alguna manera los árboles (en pie o quemados) guían; se los puede escuchar, sentirse acompañada y avanzar o perderse con cierta confianza de recuperarse”.
Tras el estreno, habrá nuevas funciones los sábados 1, 8 y 22 de agosto a las 20.30 en Teatro El Escudo, ubicado en 10 entre 60 y 61. Entradas a la venta por mensaje privado a @colectivonetell
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