¡Qué semanitas, chicas! ¡Qué manera de sufrir!
Sarna con gusto no pica, Niní. Valió la pena el padecimiento.
Falta el partido de hoy, Cris. ¡No cantes victoria!
¿Por qué no? Para mí, ganarle a los ingleses ya fue una victoria épica en sí misma. Había mucho en juego, no sólo una pelota.
Y hoy nos toca contra la Madre Patria.
Si vamos al caso, no olvidemos que fuimos colonia del imperio español. ¿O ya te olvidaste que formábamos parte del Virreinato del Río de La Plata? Piratas de procedencias diversas.
¿Cábalas para esta tarde, amigas?
Yo lamentablemente no lo puedo ver. Lo tendré que escuchar sentada en el inodoro, porque como tengo el cuerito flojo, voy a hacer pis a cada rato, y los últimos partidos los muchachos hicieron goles justo cuando yo estaba en el trono.
¡No te muevas de ahí, Elvi! En todo caso, llévate el termo y el mate. ¿Vos, Cris?
No me puedo quedar quieta. Limpio, limpio, limpio. Está todo impecable y reluciente en casa. Antes de venir acá a encontrarme con ustedes, ensucié bastante a propósito para justificar mi TOC. ¿Vos, Niní?
Despulgo y desparasito a mis mascotas. Me ven y huyen. Están hartas de tanto toqueteo y manoseo. Creo que las tendré que atar para que no se me escapen esta vez.
Yo medito, o trato. Paso del susurrante "Ommmmmmmm" al "¡Gooooooolllll, carajo!" desaforado. Me va a dar algo.
Yo riego compulsivamente las plantas del balcón. Ya ahogué unas cuantas, pobrecitas.
¡Qué lentejas somos! ¡Tendríamos que haber comprado un tour a Nueva York antes de que aumentaran absurdamente los pasajes por el Mundial! Hoy estaríamos tomando mate en el Central Park, esperando a la Scaloneta.
No teníamos la bola de cristal, Elvi. ¿Cómo saber que llegaríamos a la final?
Yo lo intuía. Esos muchachos son todo lo que está bien, así como nuestros políticos son todo lo que está mal. Opuestos. Antagónicos.
¿Irá el Peluca a verlos?
No creo. Y espero que ellos tampoco vayan a rendirle pleitesía. Hay que separar los tantos.
Ojalá nuestros diputados y senadores hayan aprendido algo de la master class que está dando la Selección.
¿Algo de fútbol?
¡No, zonza! De valores, de esfuerzo, de trabajo en equipo, de ética, de disciplina. O sea, de todo lo que la mayoría de ellos carece.
¿Lo vieron al Chiqui aflojándose el cuello de la camisa en el palco de la FIFA? Sudaba como un caballo.
Nunca mejor aplicada esa sigla a lo que esos personajes oscuros nos hacen, ¿no?
¡Qué asociación libre, Niní! No había pensado en la doble acepción de ese acrónimo.
¿Qué promesas podemos hacer, amigas? En mi rol de escribana, tomo nota. Arranco yo. Largo el pucho.
Me anoto en el gimnasio y salgo a caminar tres veces por semana, llueva o truene.
Yo me amigo con mis asquerosas cuñadas. O al menos les pido disculpas por las veces que las insulté.
Yo dejo de ir al Bingo. Y me tiño de azul Francia.
Bueno, chicas, este brindis por nuestros héroes y sus Lioneles.
Y que sea lo que Dios quiera, que por suerte, es argentino. ¡Chin, chin!
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