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Dante Spinetta: “Cada vez es más difícil conectarse entre humanos”

Con nuevo disco bajo el brazo, un álbum menos festivo que su celebrado “Mesa dulce” como consecuencia de los tiempos que corren, la mitad de IKV visita la Ciudad este viernes para teñir la noche de funk
Dante vuelve a la Ciudad con su nuevo disco, “Día 3”, un cambio de tono respecto a “Mesa dulce”

Dante Spinetta estaba grabando una especie de secuela de su disco “Mesa dulce”, premiado álbum lanzado en 2022, cuando “una canción me disparó otra dinámica en la cabeza”. A partir de ahí, “fue sucumbiendo esa idea inicial” de hacer una secuela. “El disco no era por ahí. Apareció un color diferente. A nivel producción, aparecieron cosas más melancólicas, que tenían que ver más con el tango, con Buenos Aires. Así que empecé a mezclar texturas, que es una de las cosas que más me divierte como productor”. Así, explorando esos otros colores, fue armándose “Día 3”, su nuevo trabajo, lanzado este año y con el que llega este viernes al Teatro Ópera de nuestra ciudad.

Un disco donde, dice en diálogo con EL DIA, “se rompe la línea de tiempo a nivel estético”: así, “pude meter las cosas que me gustan de la música, jugar con la idea del corazón roto que está en los boleros, en el tango, en el R&B, mezclar esas texturas”. Aparecen en “Día 3” vientos comandados por Michael B. Nelson, el arreglador de Prince, una de las obsesiones de Dante, pero también sonidos de orquestas tangueras y cuerdas que grabó con la Orquesta Sinfónica checa, para una especie de bolero, nada menos.

Es un trabajo menos funkero que ‘Mesa dulce’, aunque, sostiene Dante, siempre bajo la columna vertebral del funk: “He tenido vaivenes en mi carrera, pero un poco siento que en los últimos tres discos siento que hay un hilo conductor, una energía. Este lo siento como el capítulo 3 de una trilogía, tiene que ver con ‘Mesa dulce’: este es mi sonido, este mestizaje siempre acompañado por el funk, el R&B, el hip hop. Puede haber cuerdas y otros elementos que se agregan, pero son elecciones estéticas que tienen que ver con la emocionalidad del álbum. Hoy, en vivo, soy un artista de funk, aunque pasemos por momentos rockeros, raperos, pero las versiones en vivo se van para ahí, y el funk te permite jugar con todo eso”.

Esa emocionalidad es la que marca la diferencia con “Mesa dulce” y su secuela truncada: “Día 3” es un disco menos festivo, más reflexivo, donde esas búsquedas musicales reflejan un cambio de época. “Siento que el mundo cambió, y también la energía que está flotando, esa usina de información que nos afecta a los que hacemos música, o a los que estamos sensibles a eso”, afirma. “Hacer este disco tuvo más de nostalgia, de tristeza, porque es un momento más triste en el mundo: yo estoy agradecido de poder seguir haciendo música en este mundo donde cada vez hay más gente revolviendo la basura para comer, pero no podés evitar conectar con eso, hablar de ciertas cosas”.

Esas ciertas cosas que se dan cita en el disco son, entre otras, la salud mental, el exceso de información, la manipulación de la verdad, la ansiedad, la epidemia de soledad. “Cada vez es más difícil conectarse entre humanos, y tiene que ver con el camino que estamos tomando en un montón de cosas”, lanza Dante. “Nos estamos olvidando de lo primal. Por eso es un disco espiritual, que habla de seguir buscando, de la resurrección”.

“Por eso”, sigue, “lleva ese nombre: el ‘Día 3’ es el día que la vida vence a la muerte, el día de la resurrección de Cristo. Hay que volver al amor, a sentir. El disco refleja este otro momento de mi vida: me permití sentir cosas más profundas, mi vida tenía otros tintes y respeté esos colores que aparecieron. Si hacía un disco festivo y no lo sentía iba a ser medio raro salir a tocarlo, vivirlo. Como todos los discos que hago, ‘Día 3’ fue contar una necesidad, y en mi caso, cuento en forma de música: yo estoy orgulloso de seguir el camino del corazón en la música. Me dejé llevar por lo que el corazón me dijo, no hay ninguna táctica de mercadeo, todo eso me chupa un h… Después de 35 años de hacer música puedo tomar esas decisiones con libertad”.

“El disco refleja este otro momento de mi vida: me permití sentir cosas más profundas, mi vida tenía otros tintes y respeté esos colores que aparecieron”

- Esa libertad artística que no se negocia, ¿sentís que es un legado de tu viejo?

- Y… andá a saber. Sin dudas, todo tiene que ver con de dónde viene uno. Y no solo aprendí de ver a mi viejo: también a Fito, a Tweety González, los recitales que vi. A mi me gusta observar, me sigo considerando un alumno del sonido, siento que sigo aprendiendo y encontrando nuevas cosas, aprendiendo de los maestros de antes y los de ahora. Pero obviamente, vi a mi viejo laburar, que hasta que no le quedaba como él quería no paraba, y eso es una influencia muy grande que tengo de él: no tener miedo. No tener miedo cuando aparece una idea, entender que me está bajando una data y respetar eso. Creer en eso. Eso lo vi en casa, y sé que para muchos músicos es así.

“En un mundo cada vez más manejado por las IA, la industria, los hits y que todo suene igual, yo voy por otro lado. Y entonces me la tengo que bancar”

- Mencionabas que llevás 35 años de carrera. El puntapié inicial lo diste hace 35 años con Illya Kuryaki, junto a Emma Horvilleur, con “Fabrico cuero”. Ese disco en ese momento fue recibido con críticas, era un disco rarísimo en el panorama musical rockero. Algunos dicen que esa influencia tardó en llegar al presente, pero ahora llegó, con la música urbana y el trap. Pero igual, tus discos siguen siendo distintos al panorama musical. ¿Te sentís un outsider?

- Bueno, un poco sí. Malentendido, por momentos, me siento. Poco querido, también. Pero me pone feliz la gente a la que sí le llega el disco, más que la cantidad o el alcance. Me gustaría ser más popular, pero no voy a negar lo que soy: en un mundo cada vez más manejado por las IA, la industria, los hits y que todo suene igual, yo voy por otro lado. Y entonces me la tengo que bancar. “Bancate tu camino”, eso también lo aprendí en casa: ¿elegís esto? Bueno, bancalo. Porque hay algo que tiene sentido después, yo le encuentro sentido cuando me voy a dormir y estoy contento con lo que hago, con sentir que una canción mía está funkeando, y es algo que en castellano no se hizo y es algo que estoy haciendo yo, y la banda camina, y la gente lo siente… Me gustaría desde ya vender el doble de entradas, pero no por el hecho económico, sino por poder hacer un show más zarpado: siempre que tuve más invertí más en hacer cosas mejores, y a veces me frustra no tener acceso a ciertas cosas. Pero es el precio de estar pateando puertas hacia adelante.

- Y aprovechando los 35 años, ¿se van a volver a juntar?

- Bueno, con IKV hicimos un par de shows en marzo, y vamos a Chile a fin de año: son cositas que vamos haciendo cuando tenemos ganas y si tenemos espacio en nuestras carreras solistas. Que son lo principal hoy en día para cada uno, pero con Emma también llegamos a la conclusión de que somos grandes, podemos decidir lo que tenemos ganas de hacer, y si tenemos ganas de tocar tocamos, sin explicarle nada a nadie. No porque venga un disco, o una gira: tocamos porque tenemos ganas de tocar, proque somos dos amigos que hicimos canciones que a la gente le gustan, y a nosotros nos gusta juntarnos y tocarlos como brothers. Así que las cosas van saliendo medio random, y funciona, porque cada uno sigue con su flash y cada tanto nos juntamos, como nos juntamos para los cumpleaños. Y está buenísimo poner a sonar la nave de Illya Kuryaki, ponerla a volar, es parte de la historia de la gente y está bueno celebrar eso. Entonces, no hay muchos planes reales, más allá de eso: en algún momento saldrá el documental y eso tal vez ordene una gira, pero mientras tanto estamos fluyendo tranquilos, haciendo lo que nos gusta.

- A propósito de “Día 3”, hablabas del cambio de época. ¿Lo sentís como un disco manifiesto, o una catarsis frente al momento? ¿Puede hacer algo la música frente a estos momentos?

- La música siempre ha sido una energía muy grande. El arte nos acompaña, nos ayuda a atravesar un montón de momentos. La música son frecuencias, resonancias, y vibrás con las cosas: escuchar una canción te puede cambiar la vibra. En algunos momentos clave, la música cambió el mundo. De mi lado, si tengo la oportunidad de hacer algo que amo, quiero aprovecharlo para hacer lo mejor que pueda. Todavía me escriben por “Soltar”, me dicen que es una canción que los acompañó en un momento difícil… Es que la música es el soundtrack de nuestras vidas, y que entre la infinidad de canciones elijan una mía me pone muy feliz, hace que valga todo la pena. Así que mi terapia es la música: es un autoexorcismo que uno se hace, es curarse. Y es reencontrarse con Dios. Y es pronunciar las palabras que querés escuchar, que querés expandir. Por eso, siento que la música es una energía muy poderosa.

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