Ingrid Grudke abrió su corazón en una emotiva charla donde repasó los golpes que dejó su carrera y los duros relatos que escucha hoy en día de las nuevas generaciones.
Allí, se define como una persona "insoportablemente positiva" que siempre intenta dejar atrás los malos recuerdos, admitió que hay marcas que permanecen latentes. "Hoy me doy cuenta que en su momento, hace 30 años, también fui abusada", confesó de manera conmovedora, aunque prefirió no especificar los detalles de aquellas experiencias de su juventud.
Entonces, recordó sus inicios cuando llegó desde Misiones con toda la inexperiencia y la ilusión de triunfar.
En ese contexto, advirtió sobre la presencia de personas malintencionadas que se aprovechan de la inocencia de los jóvenes en disciplinas como la moda o el fútbol: "Muchos jóvenes tienen la ilusión de algo y hay gente muy mala alrededor que se aprovecha de ese momento y abusa de esas personas de diferentes maneras".
Grudke enfatizó la necesidad de poner límites claros y no ceder ante presiones del entorno. Dejó un consejo contundente para quienes recién empiezan: "Si no tenés ganas de hacer algo, no hagas. No tomes un café si no tenés ganas de tomar un café con nadie si no quedaste en un casting que te dice 'Vení que te voy a explicar'". Con estas palabras, expuso situaciones que durante mucho tiempo estuvieron "muy naturalizadas" en la industria de la moda.
Para Ingrid, es alarmante que estas dinámicas continúen vigentes a pesar del flujo actual de información. "Hoy escucho a muchas adolescentes contándome ciertas cosas y te parte el alma decir que todavía sigue pasando con toda la información que tenemos", lamentó.
La conductora cerró con un enérgico llamado a la acción colectiva para terminar con el silencio, destacando que el abuso de poder hoy en día también se propaga con fuerza a través de las redes sociales. Sin embargo, se mostró optimista respecto a las nuevas generaciones, señalando que "tampoco dan por sentado lo que en otros momentos se había naturalizado".
"Siento que hoy tenemos la libertad de hablar. Lo que quiero decir es que nadie se calle, que se animen a hablar, que se animen a contar, sea hombre o mujer", concluyó Grudke.
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