El actor británico Sam Claflin será el encargado de darle vida al inolvidable protagonista de “El Conde de Montecristo”, la nueva adaptación que Universal+ estrenará el próximo martes en Latinoamérica. La miniserie, de ocho episodios y dirigida por el prestigioso realizador danés Bille August, vuelve sobre la inmortal novela de Alejandro Dumas con una propuesta que combina el espíritu clásico del texto con una puesta de gran escala.
Nacido en Ipswich, Inglaterra, en 1986, Claflin comenzó su carrera en la televisión británica antes de dar el salto a Hollywood. Su proyección internacional llegó con grandes franquicias como “Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas”, donde interpretó al misionero Philip Swift, y especialmente con la saga “Los juegos del hambre”, en la que dio vida a Finnick Odair.
“Edmond es un personaje muy complejo. Su historia abarca 20 años”, resume Claflin, en una entrevista exclusiva con EL DIA. El actor explica que el joven marinero comienza siendo “un trabajador con muy pocos recursos”, pero una condena injusta transforma por completo su existencia. “Es un viaje extraordinario y es un regalo este personaje para un actor”, asegura el intérprete que también protagonizó “Yo antes de ti”, junto a Emilia Clarke.
La historia conserva el corazón del clásico: acusado falsamente de traición, Edmond Dantès es enviado sin juicio al Castillo de If. Allí pasará años encarcelado hasta que un abad le revela el secreto de un inmenso tesoro. Tras escapar, adopta la identidad del Conde de Montecristo y planifica una meticulosa venganza contra quienes destruyeron su vida.
Amor, rabia y una identidad partida
Si hay un aspecto que Claflin destaca del personaje es el conflicto permanente entre el amor y el resentimiento. Edmond y Mercédès crecieron juntos convencidos de que nada podría separarlos. Sin embargo, la conspiración que lleva al protagonista a prisión termina destruyendo ese futuro compartido. Cuando finalmente recupera la libertad, descubre que la mujer que ama ahora está casada con uno de sus enemigos.
“Hay partes de Edmond en las que su enojo supera sus sentimientos de amor”, explica el actor. Pero inmediatamente aclara que el vínculo nunca desaparece: “Él se siente traicionado, pero al mismo tiempo, al ver a Mercédès, el amor sigue estando”. Esa contradicción, dice, atraviesa toda la historia, porque el protagonista teme que mostrarse vulnerable pueda poner en riesgo la venganza que planificó durante años.
“Queríamos contar la historia de manera clásica”
Las versiones cinematográficas y televisivas de “El Conde de Montecristo” son numerosas. Sin embargo, Claflin sostiene que el objetivo nunca fue competir con ellas.
“Lo que hace esta serie es contar la historia de manera clásica. Ese era el objetivo de Bille”, afirma. También asegura que la producción respeta la esencia de la novela y recomienda volver al texto original: “Es un libro perfectamente ejecutado, con personajes complejos”.
Para el actor, el mayor desafío interpretativo fue construir a un hombre que decide reprimir casi todas sus emociones.“Me costó el momento en que no se permite sentir ninguna emoción, porque eso está muy lejos de quien yo soy”, reconoce. A lo largo de la serie, Edmond debe esconder su vulnerabilidad detrás de distintas identidades, mostrando seguridad frente a los demás mientras carga, en privado, con el peso del trauma.
A sus 40 años, Claflin atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Tras alternar producciones independientes con grandes proyectos comerciales, el actor ha buscado personajes cada vez más complejos y alejados del perfil de galán que lo hizo popular. Edmond Dantès representa, en ese sentido, uno de los papeles más exigentes de su trayectoria, ya que debe interpretar la evolución física y emocional del personaje durante dos décadas.
“El trauma de haber estado preso por quince años enloquecería a cualquiera”, afirma. Pero añade que Edmond lleva esa herida aún más lejos porque convierte la venganza en el único motor de su existencia.
El actor asegura que interpretar tantas facetas distintas del personaje fue una experiencia inédita. “Nunca interpreté a alguien con tanta vehemencia por lograr algo”, sostiene. Y rescata una enseñanza que trasciende la ficción: “La naturaleza humana, cuando acumula venganza, puede hacerte perder la capacidad de sentir”.
Un rodaje entre castillos, ciudades históricas y tres países
La producción se filmó en París, Italia y Malta, una experiencia que Claflin recuerda como una de las grandes riquezas del proyecto.
El actor destaca que comenzar el rodaje en la capital francesa permitió que todo el elenco se sumergiera desde el primer momento en el universo de Dumas. También elogia el trabajo artístico realizado para recrear escenarios del siglo XIX y asegura que cada locación parece haber sido elegida para potenciar una parte específica del relato.
Otro de los nombres que aparece constantemente en sus elogios es el del director Bille August. “Es uno de los directores más tranquilos con los que trabajé”, afirma. Según Claflin, el realizador consigue liderar desde la calma, alentando la colaboración y permitiendo que los actores desarrollen plenamente sus personajes. “Me encantaría volver a trabajar con Bille”, concluye.
Además de Sam Claflin, la miniserie reúne a Jeremy Irons en el papel del Abate Faria, junto a Ana Girardot, Mikkel Boe Følsgaard, Harry Taurasi, Blake Ritson y un amplio elenco internacional. La producción, realizada entre Francia e Italia, busca recuperar la dimensión épica del clásico sin perder de vista el drama humano que convirtió a la novela en una de las obras más influyentes de la literatura universal.
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