Hablar de Carlos "Indio" Solari y de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota implica mucho más que repasar una de las trayectorias más exitosas de la historia del rock argentino. La banda construyó un fenómeno cultural que trascendió ampliamente lo artístico y que terminó convirtiéndose en una referencia social, política y generacional para millones de personas.
Durante décadas, cada presentación de Los Redondos fue mucho más que un espectáculo musical. Sus seguidores comenzaron a llamar "misas" a los recitales porque entendían esos encuentros como verdaderos rituales colectivos. Miles de fanáticos recorrían cientos de kilómetros para asistir a cada show, generando un fenómeno de movilización pocas veces visto en la Argentina.
Esa convocatoria masiva transformó a la banda en un actor involuntario de numerosos episodios que marcaron la historia reciente del país. Algunos estuvieron vinculados a la política, otros a conflictos sociales y varios quedaron asociados a tragedias que aún permanecen en la memoria colectiva.
Walter Bulacio, el caso que se convirtió en símbolo
Uno de los episodios más recordados y dolorosos relacionados con Los Redondos fue el asesinato de Walter Bulacio.
La historia ocurrió en 1991, cuando el joven de 17 años fue detenido por la Policía en el marco de una razzia realizada antes de un recital de la banda. Bulacio fue bajado de un colectivo junto a otros jóvenes y trasladado a una comisaría.
Allí sufrió una brutal golpiza. Las lesiones derivadas de esos golpes terminaron provocando su muerte pocos días después.
El caso generó una enorme conmoción social y con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la violencia institucional en la Argentina. La muerte de Bulacio atravesó la historia del rock nacional y quedó asociada para siempre al universo ricotero.
Su nombre incluso fue inmortalizado en distintas expresiones culturales. Una de las más conocidas es la referencia realizada por La Renga en una de sus canciones, donde se menciona la necesidad de "vengar a Walter", una frase que remite directamente al joven asesinado tras aquella detención policial.
Con el paso de los años, el caso se transformó en una bandera para distintas organizaciones y para miles de seguidores del rock argentino que encontraron en esa historia un ejemplo de los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad.
Las "misas" ricoteras y un fenómeno social sin precedentes
La magnitud que alcanzaron Los Redonditos de Ricota fue creciendo con cada presentación. Lo que comenzó como una banda de culto terminó convirtiéndose en un fenómeno popular capaz de movilizar multitudes en cualquier punto del país.
Las denominadas "misas ricoteras" implicaban verdaderas peregrinaciones. Decenas de miles de personas viajaban desde distintas provincias para reunirse alrededor de la música del Indio Solari y de una identidad compartida que excedía las canciones.
La convocatoria generó escenas inéditas para la cultura popular argentina. Ciudades enteras modificaban su dinámica durante los días de recital y miles de personas acampaban, viajaban o se concentraban en los alrededores de los predios elegidos para cada presentación.
Esa capacidad de convocatoria se mantuvo incluso después de la separación de Los Redondos, cuando Solari continuó su carrera solista y conservó una impresionante capacidad para reunir público.
La tragedia de Olavarría
El episodio más dramático de esa etapa llegó durante el recital realizado en Olavarría, considerado por muchos como el último gran concierto masivo del Indio Solari.
La convocatoria alcanzó dimensiones extraordinarias. Algunas estimaciones llegaron a hablar de casi medio millón de asistentes, una cifra que convertiría al espectáculo en uno de los recitales más multitudinarios de la historia argentina.
Sin embargo, el predio elegido no estaba preparado para recibir semejante cantidad de personas. Según se conoció posteriormente, la infraestructura disponible era apta para menos de la mitad de los asistentes que finalmente llegaron al lugar.
La combinación de sobrepoblación, problemas organizativos y dificultades de control provocó situaciones de extrema tensión. Hubo avalanchas, disturbios y numerosos incidentes dentro y fuera del predio.
Durante el desarrollo del espectáculo, el propio Solari interrumpió el recital en varias oportunidades para intentar controlar la situación y pedir calma al público.
La tragedia terminó cobrando la vida de Javier León, de 42 años, y Juan Francisco Bulacio, de 36. Ambos fallecieron por asfixia en medio del caos generado por la masiva concurrencia.
El episodio marcó un antes y un después en la historia de los recitales multitudinarios del país y quedó asociado para siempre a la figura del músico.
El recordado recital de Gualeguaychú
Antes de Olavarría, otro espectáculo había quedado grabado en la memoria de los seguidores del Indio por motivos muy diferentes.
Se trató del recital realizado en el Hipódromo de Gualeguaychú, en Entre Ríos. La enorme convocatoria volvió a poner a prueba la capacidad organizativa de la ciudad y dejó en evidencia distintos problemas de planificación.
Las condiciones climáticas transformaron el predio en un inmenso lodazal, complicando la circulación de miles de personas.
A eso se sumó una deficiente organización comunal que dificultó el acceso de los fanáticos a la ciudad. Según se recuerda, el ingreso del público fue restringido hasta pocas horas antes del comienzo del espectáculo, generando importantes inconvenientes logísticos para quienes habían viajado desde distintos puntos del país.
A pesar de esas dificultades, el recital pasó a integrar la extensa lista de presentaciones históricas asociadas al fenómeno ricotero.
Política, ideología y una influencia transversal
La figura del Indio Solari también estuvo atravesada por la política.
A lo largo de los años expresó posiciones ideológicas claras y mantuvo una identificación cercana al kirchnerismo. Sin embargo, su capacidad de convocatoria y su influencia cultural superaron ampliamente las fronteras partidarias.
Su público estuvo integrado por personas de distintas procedencias sociales, ideológicas y generacionales, lo que convirtió al músico en una figura difícil de encasillar políticamente.
Esa transversalidad despertó el interés de numerosos dirigentes que, en diferentes momentos, intentaron acercarse al fenómeno o tomar distancia de él según las circunstancias.
La relación entre política y recitales multitudinarios tuvo un episodio emblemático en Mendoza.
El histórico recital de Mendoza
Cuando se organizó el primer mega recital del Indio Solari en la provincia de Mendoza, el proyecto original contemplaba utilizar el Hipódromo local como escenario.
Sin embargo, la iniciativa encontró resistencia política.
En aquel momento, Alfredo Cornejo se desempeñaba como intendente de la Ciudad de Mendoza y se opuso a la realización del espectáculo en ese lugar. Como consecuencia, la organización debió buscar una alternativa.
Finalmente, el recital fue trasladado al departamento de San Martín y se realizó en el autódromo de esa localidad.
La decisión terminó generando un hecho histórico: el concierto se convirtió en el más multitudinario que haya registrado la provincia de Mendoza, reafirmando una vez más la capacidad de convocatoria del artista.
Un legado que superó la música
La historia del Indio Solari y de Los Redonditos de Ricota demuestra que su influencia fue mucho más allá del rock.
Las tragedias, los conflictos sociales, las disputas políticas y las enormes movilizaciones populares terminaron formando parte de un fenómeno cultural único en la Argentina. Cada recital funcionó como un punto de encuentro para miles de personas que encontraron en sus canciones una forma de identidad colectiva.
Por eso, décadas después de sus primeros escenarios, el legado de Los Redondos sigue siendo analizado no solo desde la música, sino también como una expresión social capaz de reflejar tensiones, sueños, contradicciones y momentos clave de la historia argentina contemporánea.
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