“El partido” sigue volviendo al cine: Cinema La Plata ofrecerá funciones este viernes y sábado de la película que retrata cómo el partido entre Argentina e Inglaterra de 1986 no fue solo un partido, sino un encuentro atravesado por 200 años de historia y tensión. Como ya sabemos, claro, particularmente después del encuentro disputado este miércoles entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 2026.
Esa fiebre por el partido clásico entre las dos selecciones ha generado un nuevo interés en el país por la película de Juan Cabral y Santiago Franco, documental basado en el libro de Andrés Burgo del mismo título estrenado más temprano este año y que ya había dejado la cartelera. Pero por pedido popular, aparecieron en la Ciudad y en todo el país nuevas funciones previas al encuentro del miércoles, y ahora el Cinema agregó más funciones para seguir celebrando el triunfo en una cita histórica: “El partido” se podrá ver viernes y sábado a las 20.50 y a las 23.10 en el Cinema San Martín.
El documental es una desmentida rotunda de aquello que declaró Lionel Scaloni (correctamente, intentando llevar tranquilidad) en la previa del choque mundialista del miércoles: un encuentro entre Argentina e Inglaterra nunca es solo un partido. Y menos lo fue aquel de 1986, apenas cuatro años más tarde de la Guerra de Malvinas.
El documental de Cabral y Franco, sin embargo, escapa al lugar común: no cuenta de manera chauvinista lo que ocurrió dentro del césped, sino que relata todo lo que rodeaba, destapa historias desconocidas y teje una emocionante historia sobre un grupo de muchachos que entró al césped del Azteca, en aquel mediodía mexicano, cargando la pesada mochila de la historia.
El documental recorre así el río profundo de historias que corrían debajo de la superficie de “un partido”. Por supuesto, la guerra de Malvinas, todavía fresca: cuenta Jorge Burruchaga que pudo haber ido a pelear a las islas. “Me salvó el fútbol”, dice, pero amigos, familiares y conocidos de los jugadores, unos pibes apenas, no tuvieron la misma suerte. También está la batalla de 1966 ante Inglaterra, aquel cruce mundialista donde expulsaron al capitán argentino, Antonio Rattín, por protestar, a pesar de que el juez no hablaba castellano. Rattín, antes de dejar la cancha, estrujó el banderín británico con odio: nacía la leyenda de los “animals”, con eco profundo en nuestra ciudad, dos años más tarde.
La película va también más atrás: Cabral y Franco recuerdan la bicentenaria disputa por Malvinas y la compleja relación con los británicos, que colonizaron económicamente al país pero dejaron el football, que en Argentina se transformó en otra cosa, “fulbo”, jugar a la pelota.
Todos esos ríos del tiempo confluyeron aquel 22 de junio en el Estadio Azteca.
Todas las voces, todas
Para dar cauce a esos ríos, Cabral y Franco convocaron a los protagonistas. Hablan Jorge Valdano, Oscar Ruggeri, el mencionado Burruchaga, Julio Olarticoechea y Ricardo Giusti: el documental los filma (“El partido” escapa a las cabezas parlantes y a la lógica preformateada del documental de plataformas: evocativo, poético, ensaya un viaje al pasado, hacia ese mar eterno de la memoria) en blanco y negro como si ellos fueran pasado, y el pasado, ese partido, el presente, en color. Como si se hubieran quedado a vivir en ese partido eterno.
Pero también, en una decisión audaz, hablan los ingleses: Gary Lineker, el arquero Peter Shilton, Glenn Hoddle, Terry Butcher y John Barnes. En tiempos, otra vez, de guerra global y convulsión social, la película de Cabral y Franco apuesta por una postura conciliadora: lejos del nacionalismo con que se suele recordar aquella batalla en el Azteca, los protagonistas, ganadores y perdedores, se ríen de sus recuerdos, se emocionan, lloran y hasta se abrazan. Los directores sienten simpatía por esos muchachos, por esa “mochila invisible”, imposible: habían sido lanzados, jovencitos, al medio de un conflicto que los excedía, un conflicto quizás eterno, un conflicto mitológico.
“El partido” recupera historias escondidas bajo la superficie de aquel encuentro
Por supuesto, como sabe cada argentino apenas nace, en medio de ese conflicto desatado en los albores del tiempo emergió un héroe: todos, vencedores y vencidos, se rinden en el documental ante Diego. Incluso, ante su genial trampa.
Y sobre todo, ante el gol del siglo, ese gol que también ha sido contado mil y una veces. Cabral y Franco afrontan la difícil tarea de narrar lo mil veces narrado y encuentran una manera nueva de contarlo, a través del montaje, en un momento arrollador de la película.
O tal vez, aquel gol, aquel Diego, no pueda nunca dejar de emocionarnos: aunque la historia se repita de boca en boca obviando la profundidad de las heridas que regó la historia entre argentinos e ingleses, y aunque los propios jugadores hayan repetido en la previa que aquel partido era solo un partido, cualquiera puede entender por qué aquel grito significó, sigue significando, encarna, mucho más. Y por qué ya es un mito nacional.
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