Luego de su detención y posterior imputación judicial, Facundo Moyano inició una intensa gira por los principales canales de televisión con el objetivo de dar su versión de los hechos ocurridos con su pareja en el barrio porteño de Belgrano. Lejos de adoptar una postura conciliadora o de bajo perfil, el exdiputado dejó títulos de fuerte impacto y aseguró no tener “nada de qué arrepentirse”.
Durante sus entrevistas en Telefe y TN, Moyano buscó desarticular la acusación por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad instalando una hipótesis médica. El sindicalista afirmó de manera categórica que su pareja, Candela Arizaga, sufrió una descompensación severa que obligó a su intervención: “Pienso que ella tuvo un paro cardíaco y tuve que hacerle Reanimación Cardiopulmonar para reanimarla”, relató. Al ser consultado sobre el operativo policial y su posterior arresto, su respuesta fue tajante: “No hago ninguna autocrítica, volvería a hacer exactamente lo mismo”.
El eje del consumo de sustancias también sobrevoló las entrevistas. Si bien Arizaga declaró en la Justicia haber sufrido un brote derivado del consumo de cocaína, Moyano intentó despegarse de la situación. “No soy adicto ni nunca tuve problemas de adicción”, se defendió ante Rodolfo Barili.
El momento de mayor tensión no estuvo ligado a la causa penal, sino a su situación económica y su estilo de vida. El clima en el piso de Telefe Noticias se fracturó cuando se le preguntó cómo financiaba su lujoso estilo de vida. Visiblemente molesto, Moyano cortó en seco al conductor: “Obviamente, lo pago con mi sueldo. ¿Cuál es el problema? No soy más diputado, no tengo por qué dar a conocer mis gastos, mi sueldo, mi nada”.
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