Carlos Castro llegó a La Plata a estudiar en los años 90 y, además de estudiar, filmó. Hablaba poco en las asambleas, casi nunca, pero registraba todo con una cámara que le había prestado un amigo y que casi no le devuelve: “Me pasaba grabando”, recuerda. Esos videos son hoy el corazón de “Éramos tan flacos”, el documental que se estrena desde este jueves en el Pasaje Dardo Rocha (a las 18.30, excepto el domingo, a las 18).
La película retrata los debates y las luchas estudiantiles contra la Ley de Educación Superior. Aun así, el realizador de “Regreso a Coronel Vallejos” advirtió en una charla con EL DIA a propósito de su estreno el año pasado que “no tiene ninguna respuesta concreta: es el retrato de aquellos años, es ante todo una historia de juventud, un retrato de la vida cotidiana de un estudiante en los 90, cuando el WhatsApp de esa época era una bicicleta”.
Es, dice Castro, la historia “del descubrimiento de un pibe del interior que viene a La Plata a estudiar, en un momento además donde venían pibes de todas las regiones del país”. Esa mezcla, sostiene, “le daba una perspectiva a la militancia política muy grande. No estabas centralizado en un lugarcito, entonces discutías con una riqueza mucho más grande”.
El material resurgió en 2019, cuando el cineasta empezó a digitalizar su archivo VHS, un material “chillón, áspero” que para él funciona como metáfora de la década. El reencuentro no fue sencillo: “Regresar al pasado, encontrarte con tu voz de joven, es como dialogar con vos mismo, volver a rumiar toda tu historia: al menos para mí no fue fácil”. La llegada del montajista Pedro Barandiarán le permitió tomar distancia y ordenar el relato en torno a la Ley de Educación Superior, hasta convertirlo “en una especie de fresco de esa época, que ahora toma dimensión por la coyuntura universitaria actual”. Castro cree que entonces era peor: “Las universidades ya estaban secas, se habían caído los grandes relatos y teníamos como referentes a una generación que había perdido a sus amigos y compañeros. Teníamos una orfandad política muy grande”.
A sus propias imágenes, el director sumó testimonios de compañeros, filmaciones aficionadas y los archivos de la DIPPBA aportados por la Comisión Provincial por la Memoria, para reconstruir la represión del 20 de febrero de 1996 en la UNLP, en el marco de aquellas luchas por la Ley. Y la cámara espía de Catro expone otros espías. Aparecen, dice, “los vicios que habían quedado de la dictadura”: los infiltrados, la violencia latente, el espionaje sobre los estudiantes.
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