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“Evil Dead: En llamas”: el capítulo más brutal de la saga llega a los cines

La franquicia de terror cómico que lanzó a Sam Raimi a la fama tiene su sexta entrega, aunque ahora dirige el francés Sébastien Varnicek

Una de las espeluznantes escenas de la nueva “Evil Dead”

Por Redacción

La saga de terror que Sam Raimi inauguró en 1981 con una cabaña, un libro maldito y un presupuesto de milagro vuelve a la pantalla grande: “Evil Dead: En llamas” (“Evil Dead Burn”), sexta entrega de la franquicia, se estrena hoy en los cines argentinos con una promesa que suena a advertencia: ser la película más violenta de una serie que jamás conoció la palabra moderación.

El encargado de cumplirla es el francés Sébastien Vaniček, que llamó la atención de Hollywood —y del propio Raimi, aquí productor junto a Rob Tapert— con “Infestación” (2023), aquella pesadilla de arañas en un suburbio parisino. Su desembarco en el universo Deadite sigue la lógica de renovación que la saga adoptó con Fede Álvarez en 2013 y con Lee Cronin en “El despertar” (2023): cada tanto, un director joven con mirada propia recibe las llaves del Necronomicón.

Esta vez el mal no despierta en una cabaña ni en un edificio ruinoso, sino en una casa familiar apartada. Alice (Souheila Yacoub, la actriz de “Duna: Parte dos”) acaba de enviudar y busca consuelo en la casa de sus suegros. El duelo compartido se convierte en una reunión familiar infernal cuando, uno a uno, los integrantes del clan se transforman en Deadites, y la protagonista descubre que los votos matrimoniales pueden sobrevivir a la muerte.

“No la más sangrienta: la más violenta”

El coguionista Florent Bernard resumió la premisa estética del proyecto: “Sébastien no quería hacer la Evil Dead más sangrienta, sino definitivamente la más violenta”. Y explicó el desafío narrativo: “Lo más difícil era no repetir lo que ya se había hecho. Por eso decidimos no usar un grupo de amigos de la misma edad. Una mujer desarraigada, atrapada con su familia política después de una pérdida que los afecta a todos, tenía una verdadera promesa narrativa”.

Vaniček, por su parte, reivindica una violencia heredada del cine extremo francés de los 2000, más seca que festiva: “Hay películas que me impactaron de chico y ese es el tipo de violencia que quise traer: cruda, fría. A mí me shockean más los dientes contra el cordón de la vereda en ‘América X’ que no sé cuántos brazos cortados vi en el cine”, declaró a Dread Central, y citó como faro a “Green Room” de Jeremy Saulnier por su manera de construir tensión hasta el estallido.

Tan lejos fue que el primer corte recibió la calificación NC-17, la más restrictiva del sistema estadounidense. “Durante el rodaje pude hacer lo que quise, no había límites: es Evil Dead”, contó a ScreenRant. “Pero queríamos una película calificada R, con las puertas abiertas a un público más amplio”. El recorte fue quirúrgico: una escena “muy, muy brutal, donde algo le pasa a una cabeza”, que en su versión original era más larga y tenía más primeros planos.

Duelo, sangre y videos de bichos

El elenco insiste en que, antes de los demonios, los personajes ya llegan poseídos por sus propios fantasmas. “Quise construir a Alice como alguien enamorada de ese hombre, que la relación resulte creíble, que no te preguntes por qué está con él”, explicó Yacoub a The AU Review. Hunter Doohan (el Tyler de “Merlina”), que interpreta al cuñado Joseph, apunta en la misma dirección con humor negro: “Joseph carga con la vergüenza de cómo lo trata su familia. Y después, lo único que podía empeorarlo era que literalmente intentaran matarlo”.

Luciane Buchanan (”El agente nocturno”) completa el trío como Thya, la novia de Joseph, y reveló una advertencia del productor Rob Tapert antes del rodaje: “Nos habló individualmente porque ya tuvo actores que entraron a su oficina a decirle ‘no doy más, esto es demasiado’. Nosotros pensábamos: ¿tan grave puede ser? Pero cualquiera que haya hecho una Evil Dead comparte una experiencia única”.

En Collider, los actores contaron un detalle delicioso del método Vaniček: el PDF de audición incluía links de YouTube con videos de insectos como referencia para moverse como Deadites, entre ellos un escarabajo patas arriba cuyo cuerpo sigue temblando un minuto después de muerto. Esa fisicidad enfermiza, sumada al tradicional festival de efectos prácticos de la saga, explica por qué la crítica anticipada viene hablando de la entrega más repulsiva —es un elogio— en 45 años de historia.

Yacoub, que ni siquiera es fanática del género, lo sintetizó mejor que nadie: “Sam Raimi es una leyenda. Y Sébastien Vaniček es la próxima”. Desde este jueves, el Necronomicón vuelve a abrirse en la pantalla grande para comprobarlo.

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