De todos los papeles que podrían haberle ofrecido a Ellen Burstyn en sus 90 años, el de Marilyn Monroe parecía bastante improbable. Pero un día Maggie Gyllenhaal fue a su apartamento para hablarle de una idea descabellada: ¿y si interpretaba a Monroe a los 100?
“A mí me sonó como una buena idea”, le comentó Burstyn. Su cortometraje de 17 minutos, “Flesh Impact”, tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Venecia, donde Burstyn, de 93 años, recibió un León de Oro a la trayectoria.
Aunque Burstyn nunca conoció a Monroe, quien murió a los 36 años, hubo coincidencias. Compartían un masajista, que le contaba historias sobre su difunta amiga. Incluso le dijo a Burstyn que en realidad se parecía bastante a Monroe, y le prestó uno de los viejos libros de Monroe titulado “The Thinking Body”, que guardaba algunos tesoros, como recibos antiguos en su interior.
“Yo sabía que ella no era lo que presentaba como su personaje y que, en realidad, ese es un personaje que ella creó”, manifestó Burstyn. “Creó todo el concepto de Marilyn Monroe y lo interpretó”.
Una vez, la vio en un club nocturno y Monroe le hizo un gesto con la cabeza.
“Era de una belleza tan impactante que me llamó la atención y… sentí que me reconoció”, relató Burstyn. “Yo estaba al comienzo de mi carrera. Y el hecho de que me reconociera, me sentí tan honrada y tan complacida”.
El corto sobre Monroe surgió de una manera algo poco convencional, a través de la empresa de autos de lujo Genesis, cuya directora de marketing, Amy Marentic, se acercó a Gyllenhaal para proponerle hacer algo en torno a lo que habría sido el cumpleaños número 100 de Monroe en junio.
Gyllenhaal pidió un fin de semana para pensarlo y se decidió por Marilyn, a los 100, “haciendo básicamente lo más vulnerable, una de las cosas más vulnerables que creo que un actor puede hacer, que es audicionar, solo en un escenario”.
Burstyn fue la primera actriz en la que pensó. “Tuve la sensación de que quizá esta era una oportunidad para que ella pensara las cosas de una manera nueva”, expresó Gyllenhaal.
Aunque en realidad no ha cambiado mucho la manera en que Burstyn elige papeles con los años —solo quiere conmoverse o sentirse desafiada—, estar en un set poblado en gran medida por mujeres era muy distinto de cómo eran las cosas cuando ella empezaba.
“Cuando empecé a trabajar, hace 150 años, no había mujeres en el set. No había mujeres en el equipo técnico. No había ninguna mujer detrás de la cámara. Si había una mujer en el set, eso significaba que era una actriz”, dijo Burstyn en una conferencia de prensa el lunes. “Luego, poco a poco, gracias a la bendita Gloria Steinem, que acaba de morir, la conciencia empezó a cambiar”.
La ganadora de un Oscar por “Alice Doesn’t Live Here Anymore”, un Tony y dos Emmy, ha actuado en más de 50 años en el oficio en alrededor de 150 películas.
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