Shakira convirtió su canción “Dai Dai” en el número uno global, pero hay otros éxitos musicales en este Mundial, y ninguno es oficial. Son las canciones que suenan después de los goles, en las entradas en calor y en esos finales de partido que se vuelven virales: miles de ingleses cantando “Wonderwall” de Oasis o el estadio entero entonando “Take Me Home, Country Roads” con los hinchas estadounidenses. La música se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la Copa, y nada de lo que se escucha es casualidad.
Detrás hay más de 750 canciones elegidas de antemano por el “Stadium Entertainment Team” de la FIFA, que trabaja con las asociaciones nacionales para armar playlists que mezclan clásicos de estadio con favoritos de cada país. Cada selección tiene una canción “de identidad” que suena cuando se anuncia la formación, otra para la entrada en calor, un tema para los goles y una canción para el festejo del ganador. Según Lance Brass, jefe de Producción y Entretenimiento de la FIFA, el equipo analizó las bandas sonoras de los clubes de cada país e identificó canciones con conexión probada con los hinchas, incorporando además temas elegidos por los propios planteles.
¿Y qué hace que una canción prenda? Andrew Lawn, autor británico de una historia del canto futbolero, apunta que tienen que ser pegadizas y reconocibles, pero que la clave es el contexto: “Se asocian a un momento si ese momento es exitoso, y entonces quedan pegadas a esa emoción”.
El caso testigo es Inglaterra: “Wonderwall” se volvió fija después del 4-2 a Croacia en el debut, cuando la hinchada la cantó a coro. “Ese momento, con todo el estadio sabiéndose la letra, fue realmente especial”, confesó Harry Kane.
Algo parecido pasó con Estados Unidos: el himno country de John Denver “Take Me Home, Country Roads” se volvió el favorito de una hinchada local criticada por su poco imaginativo “USA! USA!”, y tras el 2-0 a Australia el estadio entero lo cantó junto a los jugadores: quizás el mayor legado de organizar un Mundial sea encontrar, por fin, una tradición propia.
La canción se convirtió en el himno no oficial de Estados Unidos en el Mundial (desde ya, tuvo un aumento de 74% en su cantidad de reproducciones en Spotify), entonado por decenas de miles de personas al final de los partidos de esta selección anfitriona, justo a tiempo para los festejos por los 250 años de EE UU organizados por el presidente Donald Trump, que han mostrado el rostro agrietado y polarizado del país: mientras los festejos atrajeron a multitudes partidistas, los estadios del Mundial se llenan de aficionados unidos por una canción asociada a un país menos polarizado. Para Doug Hartmann, profesor de sociología en la Universidad de Minnesota, el atractivo radica en la manera en que evoca “una época más amable y más sencilla, con menos conflicto y división”.
Hasta Pochettino no pudo resistir su encanto, y aunque dijo que es “200% argentino”, se lo vio entonando el nuevo himno no oficial tras la victoria en dieciseisavos.
Músicas nacionales
La Federación de Fútbol de Estados Unidos había incluido el tema en una lista de canciones propuesta a la FIFA para emitir después de los partidos. También figuraban “Livin’ on a Prayer” de Bon Jovi, y “Sweet Caroline” de Neil Diamond.
“Buscábamos canciones que fueran representativas de artistas estadounidenses y que también sirvieran para que la multitud cantara a coro”, dijo el portavoz de la selección de Estados Unidos, Michael Kammarman.
Y el resto del planeta también eligió sus temas: Francia festeja los goles de Mbappé con “One More Time” de Daft Punk —título profético—, Australia entraba con “Down Under” de Men At Work, Bélgica calentaba con “Pump Up the Jam”, México eligió tres temas del Mariachi Vargas, Corea del Sur apostó al K-pop de Blackpink y BTS y Ghana bailaba “Kakalika”. Y sobrevuelan los clásicos globales de estadio: “Seven Nation Army”, “Freed from Desire”, “Sweet Caroline”.
¿Y Argentina? Pura cumbia, desde ya. La AFA presentó una lista de cinco temas para musicalizar los goles: “Matador” de Onda Sabanera —que sonó con el triplete de Messi ante Argelia—, “Pa’ la Selección” de La T y La M, “La Cumbia de los Trapos” de Yerba Brava, “La Danza de los Mirlos” de Los Mirlos y “Cumbia sobre el Mar” de Los Palmeras. “La Cumbia de los Trapos” no podía faltar: es el himno de Qatar 2022, el que envolvió al Lusail cuando Messi levantó la Copa.
Pero la tribuna, como siempre, tiene la última palabra. “Muchachos” sigue siendo la banda sonora definitiva de la Selección, ahora retumbando en los estadios de Estados Unidos, Canadá y México. Muchas quieren ser su heredera: en la antesala del Mundial aparecieron en redes decenas de canciones mundialistas, aunque pocas han terminado de pegar. Pero, claro, todos, los autores amateur y los famosos, saben que no hay que perderse la chance del Mundial, la vidriera más grande del mundo.
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