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Iñaki Urlezaga: “En La Plata, soy más reconocido de lo que fui disfrutado”

Alejado de los escenarios desde hace ocho años, decidió volver por un rato. Protagoniza un ballet “disruptivo” en el que hace de él: un coreógrafo que prepara a una bailarina para su despedida final

Iñaki Urlezaga se despidió en 2018 con “Romeo y Julieta”, un título que ahora repasa en la primera parte de este programa que mostrará en septiembre en La Plata
Iñaki, feliz de volver al Teatro Argentino, donde comenzó su carrera

Ocho años después de haber anunciado su retiro de los escenarios, Iñaki volverá. Será una oportunidad para los que se quedaron con ganas de verlo por última vez y, también, para aquellos que nunca lo hicieron porque, más allá de que es uno de los hijos pródigos que La Plata le ha dado a la danza del mundo, lo cierto es que no ha bailando aquí tanto como a él -o a los platenses- le hubiera gustado. De todos modos, aclara: no esperen ver al Iñaki de antes porque no lo será.

“Ningún muerto, salvo Jesús, ha renacido”, se ríe en diálogo con EL DIA, consultado por los motivos detrás de su vuelta de la mano de “El aplauso final”, espectáculo que ofrecerá el 13 de septiembre en la sala Ginastera del Teatro Argentino.

“Por suerte, el cuerpo tiene memoria. Volver a entrenar y recuperar la elegancia, la delicadeza y la destreza que tiene un bailarín lleva tiempo”

Con música de Sergei Rachmaninov, lo define como un “ballet disruptivo, distinto, innovador” que describe la fibra de una bailarina al momento de su despedida, y aborda con sensibilidad y lirismo la conexión y cercanía de esa artista con su mentor, con su coreógrafo y director. Ambos se entregan y funden mágicamente en la preparación de esta última actuación.

El programa tendrá una serie de presentaciones en diferentes puntos del país pero será la parada platense la que más emociones le genere. “Es el público que más quiero, es mi ciudad, es mi infancia y uno siempre vuelve a la infancia o, en realidad, uno nunca se termina yendo”, reflexiona.

Urlezaga empezó a bailar desde muy chico en La Plata y fue también aquí donde dio sus primeros pasos profesionales, como primer bailarín del Teatro Argentino. Pero su carrera enseguida lo llevó lejos: pasó por el Teatro Colón, bailó durante una década en el Royal Ballet de Londres y otros cinco años en el Dutch National Ballet de Holanda. En el medio, recorrió algunos de los escenarios más importantes del mundo como invitado y fue desarrollando también su faceta como coreógrafo, que con los años ganaría cada vez más lugar hasta su retiro como bailarín, en 2018.

Por eso le entusiasma tanto esta presentación local porque la realidad es que “tampoco he bailado tanto en La Plata: creo que soy más reconocido de lo que fui disfrutado”. Y por eso augura un “encuentro maravilloso” con los platenses.

ROMPER EL DUELO

Hace unos años, cuando su faceta como coreógrafo y director lo trajo a la Ginastera, se refirió al “duelo” que tuvo que atravesar debido a su retiro. Sin embargo, toda esa carga trabajada durante años en terapia no la trasladará al escenario en esta nueva aventura porque es muy consciente de lo que hay detrás de este regreso.

“Uno vuelve pero de una manera distinta, lógicamente. Nunca intenté volver al Iñaki de antes”, confiesa. De hecho, la idea de volver ni siquiera estaba en sus planes. Simplemente, sucedió.

Porque su vínculo con la danza siguió abajo de los escenarios. En los últimos ocho años, se dedicó a la coreografía, algo que siempre estuvo en él (más adelante dirá que él ha sido “un coreógrafo que ha bailado”): creó espectáculos y también los dirigió y los mostró por diferentes rincones del país y del mundo. Pero con ninguna de sus creaciones le pasó lo que le sucedió con esta.

“Estaba creando una obra sin darme cuenta de que yo iba a ser parte”, dice.

-¿Y cuándo te diste cuenta de que podías protagonizarla?

-Cuando vi la obra en su conjunto, y vi la magnitud del personaje, porque el coreógrafo es el protagonista, el que cuenta la historia, el que va delineando las pautas y marcando las directivas. Cuando vi el desarrollo que tenía la obra, dije: “Ay, la verdad, ¿por qué no lo puedo hacer yo? Si, de hecho, de alguna manera ya lo estaba haciendo”. Entonces, me parecía que ponerle el cuerpo a algo tan lindo era un honor, un privilegio. Es una alegría volver al escenario porque es algo que yo sé transitar muy bien y que disfruto mucho, y que la gente también disfruta de mí. Así que, ¿por qué perdérmelo?

-Es difícil no relacionar el nombre de este espectáculo con tu propia vida. ¿Cuánto tiene de autobiográfico? ¿Hay algo de tu propio vínculo con tus maestros que has trasladado al escenario?

-La vida en sí misma es un ensayo autobiográfico. Poder ponerle luz, voz y alma a eso hace que se magnifique y que uno tenga mayor conciencia, obviamente, de lo que uno hace a diario y, también, en este espectáculo. Yo en general he sido más que nada un coreógrafo que ha bailado. Entonces, en lo que refiere al rol de coreógrafo, no sé si tengo a tanta gente adentro mío, como referente, si no que soy más yo mismo, en mi más pura esencia. Después, hay algo de mis maestros que se ha colado y ha quedado en mí, tanto como mis directores, eso indudablemente.

“ Vuelvo a los escenarios pero de una manera distinta; no intento ser el de antes”

-¿Con qué Iñaki te encontraste en los ensayos?

-Por suerte, el cuerpo tiene memoria. Volver a entrenar y recuperar la elegancia, la delicadeza y la destreza que tiene un bailarín lleva tiempo. Son cualidades que, si uno vuelve a entrenarlas, siempre estuvieron en algún lugar. Solo hay que volver a afinarlas y darles uso, porque durante los últimos años, por mis otros roles, lógicamente no lo hacía. Me dediqué a otras cosas.

-¿Y cuánto hace que estás ensayando?

-Desde enero, más o menos. Cuando supe que iba a subir al escenario. Decidí hacerlo como siempre he tratado de hacer las cosas: al 100%. Si no, me quedo en mi casa.

-Tu obra lleva música de Rachmaninov: el concierto nº2 para piano y orquesta. ¿Qué encontraste en esta pieza para elegir crear a partir de ella?

-La música es muy significativa porque también habla de un duelo y de un renacer. Rachmaninov la compuso en un momento de su vida en el que, de alguna forma, también lo daban por muerto artísticamente. Atravesaba una profunda depresión y hacía tres años que no componía. Fue entonces cuando un psiquiatra comenzó a tratarlo con hipnosis para despertar nuevamente su costado artístico y lo convenció de volver a trabajar a pesar de esa depresión. Por eso, la música es como un canto a la vida, a la resiliencia y al renacer. Hay algo que termina, un ciclo que se cierra y otro que comienza. Todo tiene un porqué y un para qué. En el teatro descreo de las cosas que son al azar. Uno puede elegir una manzana por azar, pero no un elenco o una obra.

NADA SE ELIGE AL AZAR

Con la participación de la Orquesta Sinfónica dirigida por las maestras Andrea Mijailovsky y Mariela Ferenc, “El aplauso final” se presentará en la segunda parte del programa. La primera incluirá dúos líricos y emblemáticos como “Romeo y Julieta”, “La Traviata”, “La muerte del Cisne” y “Sylvia”.

“Es un racconto de muchas de las obras que hice a lo largo del tiempo. Es una pincelada bastante autobiográfica por el repertorio clásico que la gente ha disfrutado y que sé que le gusta ver. Conozco al público platense y sé que lo va a agradecer”, advierte.

De la mano de un cuerpo de baile integrado por 14 bailarines, dentro de los que destaca la frescura de seis parejas de jóvenes artistas, Iñaki se toma unos minutos para mencionar el apoyo de dos en particular: Julieta Paul y Bautista Parada, dos de las grandes figuras del Ballet Estable del Argentino de los últimos 20 años, serán de la partida.

“Julieta y Bautista son dos primerísimos bailarines en los cuales yo me apoyo mucho porque son dos talentos enormes y que hacen lucir las obras mías como poca gente. Es gente que realmente tiene un nivel artístico muy alto y le dan un brillo al escenario que, lamentablemente, cuando este tipo de artistas se jubilan, el público después los extraña horrores, incluyéndome”, elogia a sus compañeros.

ALEGRÍA Y FELICIDAD

Sin nervios, Iñaki confiesa que “en esta etapa me ha ganado la alegría y la felicidad”, aunque la adrenalina recorre su cuerpo esperando este debut que, sin dudas, será muy especial. Las entradas para ver “El aplauso final” se pueden adquirir a través del sistema Livepass.

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