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Indio Solari: una leyenda que nació entre las diagonales

Líder de Los Redonditos y una de las figuras más influyentes del rock nacional, murió a los 77 años. Su obra, su misterio y la devoción popular lo convirtieron en un mito gestado en La Plata

Por Redacción

La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari cerró ayer una de las historias más singulares e influyentes de la cultura argentina. A los 77 años, se apagó la voz que durante décadas alimentó una de las mitologías más poderosas del rock nacional, la de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que trascendió lo musical para convertirse en un fenómeno social, cultural y generacional.

La información comenzó a circular durante la mañana y fue confirmada por el entorno más cercano del artista a través de sus redes oficiales. “La noticia más triste, esa que hubiésemos querido no dar nunca, es cierta. Nuestro amado Indio —su cuerpo, su manifestación física— ya no está”, expresó el comunicado difundido sobre fondo negro, una imagen que rápidamente se multiplicó entre millones de seguidores en todo el país.

Aunque en los últimos años su salud se había deteriorado por el avance del Parkinson, enfermedad que había hecho pública en 2016, la Justicia ordenó una autopsia para determinar las circunstancias exactas del fallecimiento ocurrido en su vivienda de Parque Leloir.

Al cierre de esta edición, los resultados preliminares indicaban que Solari habría sufrido un accidente cerebrovascular hemorrágico no traumático mientras se encontraba en la pileta climatizada de su domicilio. Según informó la Fiscalía General de Morón, el músico ingresó al agua durante la madrugada y falleció de manera inmediata a raíz del ACV.

Mientras tanto, la organización de la despedida pública avanzaba contrarreloj. El entorno del artista confirmó que el homenaje se realizará mañana, aunque el lugar, no había sido oficializado. Quedó descartada la posibilidad de utilizar el Congreso de la Nación, luego de que las autoridades consideraran que no reunía las condiciones logísticas. Anoche avanzaban las negociaciones para hacer la despedida en Racing.

de artista a leyenda

Pocas figuras alcanzaron en la Argentina el nivel de influencia que logró el Indio Solari. Su nombre quedó asociado a una obra artística que atravesó generaciones y que encontró en el misterio, la independencia y la potencia de sus letras algunos de sus rasgos distintivos.

Como cantante, compositor y principal referente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, construyó junto a la banda una trayectoria alejada de los circuitos tradicionales de la industria musical. Sin grandes apariciones mediáticas ni estrategias comerciales convencionales, Los Redondos se transformaron en uno de los grupos más convocantes de la historia del rock argentino. Discos como “Gulp!”, “Oktubre”, “Un baión para el ojo idiota”, “Lobo suelto, cordero atado”, “Luzbelito”, “La mosca y la sopa” y “Último bondi a Finisterre” marcaron distintas etapas de una producción que se convirtió en objeto de análisis, interpretación y devoción para millones de seguidores.

Tras la separación de la banda en 2001, Solari inició una carrera solista que mantuvo intacta su capacidad de convocatoria. Junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado publicó álbumes como “El tesoro de los inocentes”, “Porco Rex” y “El perfume de la tempestad”, consolidando una segunda etapa que también reunió multitudes.

Mucho más que un músico

La figura del Indio excedió siempre el ámbito estrictamente musical. Su universo creativo estuvo atravesado por la literatura, la pintura, la cultura popular y una mirada crítica sobre la realidad política y social argentina.

Sus letras, cargadas de metáforas, imágenes ambiguas y referencias culturales, generaron durante décadas interminables debates entre fanáticos, periodistas y estudiosos de la música popular. Esa dimensión intelectual convivió con un fenómeno de masas difícil de explicar. Los recitales de Los Redondos primero y los de su etapa solista después se transformaron en verdaderos rituales colectivos. Las llamadas “misas ricoteras” movilizaron a cientos de miles de personas en distintas ciudades del país y construyeron una comunidad que trascendió fronteras geográficas y sociales.

Su presentación en Tandil en 2016 reunió a cerca de 250.000 personas. Un año más tarde, el recital de Olavarría alcanzó cifras todavía mayores y terminó convirtiéndose en el último concierto de su carrera, un episodio que quedó grabado para siempre en la memoria del rock argentino y que también estuvo marcado por la tragedia: dos personas murieron y otras resultaron heridas durante el show que reunió a más de 300.000 asistentes en el predio La Colmena.

El hombre detrás del mito

Pese a la popularidad, Solari cultivó durante toda su vida un perfil extremadamente reservado. Durante décadas evitó la exposición pública y concedió muy pocas entrevistas.

Compartió gran parte de su vida con Virginia Mones Ruiz. Juntos tuvieron un hijo, Bruno, y mantuvieron una relación de más de cuatro décadas.

Quienes trabajaron con él suelen destacar la combinación entre una enorme sensibilidad artística y una personalidad compleja, marcada por la curiosidad intelectual y una permanente búsqueda creativa.

En los últimos años, sus apariciones públicas fueron cada vez más esporádicas. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con sus seguidores, a quienes siguió hablando a través de mensajes, grabaciones y participaciones especiales en los recitales de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

En los últimos años, incluso alejado de los escenarios, el Indio continuó ocupando un lugar central en la cultura popular argentina. Sus canciones siguieron sonando en estadios, recitales, encuentros de fanáticos y plataformas digitales. Nuevas generaciones descubrieron una obra que ya forma parte del patrimonio cultural del país.

Su muerte deja un vacío difícil de dimensionar. Pero también confirma algo que sus seguidores repitieron durante décadas: que la figura del Indio trascendió hace tiempo la condición de músico para convertirse en un símbolo.

Nacido en Paraná pero forjado entre las diagonales platenses, construyó una obra que atravesó generaciones. Por eso, aunque su voz se apagó ayer, la mística que ayudó a crear seguirá resonando en canciones, banderas, rituales y recuerdos.

tres días de duelo

Debido a su fuerte vínculo con nuestra ciudad, el intendente Julio Alak decretó anoche tres días de duelo por la muerte del Indio, en tanto “su partida ha generado enorme tristeza y conmoción para miles de seguidores que encontraron en sus canciones una voz propia y un refugio de resistencia cultural”.

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