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“La flauta mágica”: vuelve el relato de aventuras de Mozart

Una historia con elementos reconocibles y una música instalada en la cultura popular hacen de esta ópera “un valor inmenso”, según María Jaunarena, responsable de la puesta que se estrena hoy en el Argentino
La reina de la noche desplegará el drama y virtuosismo de su historia en la sala ginastera / iván campos
papageno, tamino y sarastro en acción en el ensayo general de “la flauta mágica” / iván campos
maria jaunarena marcando uno de los ensayos de “la flauta mágica” en el teatro argentino / paula pérez de eulate

vbruno@eldia.com

Un príncipe atacado por un monstruo, una princesa a la que hay que rescatar, una reina poderosa, un misterioso sabio y un antihéroe de esos a los que odiamos amar son algunos de los elementos que hacen de “La flauta mágica” una historia reconocible en públicos que exceden al universo de la ópera. Con una música que se ha instalado en la cultura popular (hemos escuchado el aria de la Reina de la Noche en publicidades, cine e, incluso, en concursos de talento de tevé) y la firma de “tal vez el más grande compositor de todos los tiempos”, la pieza vuelve desde hoy al Argentino por seis únicas funciones.

“‘La flauta mágica’ es una de las más altas experiencias de la cultura occidental. Forma parte de nuestro patrimonio cultural. Atravesarla y asistir a su desenvolvimiento es casi una experiencia obligada”, asegura María Jaunarena, responsable de la puesta, en diálogo con EL DIA.

Para la directora escénica, que hace años que viene abordando este universo mágico con producciones que han sido premiadas, el espectáculo que se ofrecerá en la sala Ginastera refiere “un valor inmenso y una oportunidad que el público no debiera desaprovechar”.

Con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Emanuel Schikaneder, y estrenada en septiembre de 1791, cuenta la historia del príncipe Tamino, quien recibe una flauta mágica para rescatar de manos de Sarastro a Pamina, la hija de la Reina de la Noche. Con ayuda de Papageno, un simpático vendedor de pájaros, acabarán descubriendo que Sarastro no es un villano sino un gran líder espiritual. Y tras superar duras pruebas de valor y sabiduría lograrán que se impongan el amor y la luz.

Jaunarena asegura que cada vez que vuelve a “La flauta mágica” sigue descubriendo detalles que no había visto antes. Porque, detrás de este “relato de aventuras”, se esconden los hilos de una trama más compleja atravesada por la masonería, la alquimia y la mitología. Tanto Mozart como Schinkaneder estaban vinculados a la masonería y llevaron sus elementos a su obra. Elementos que están presentes en esta nueva producción a través de la escenografía, el vestuario y el diseño de la puesta general.

La directora señala, por ejemplo, la proliferación del número tres -las tres damas, los tres niños, las tres puertas, los tres acordes y las tres pruebas- y su vínculo con el triángulo masónico. Esa simbología fue trasladada al espacio escénico a través de paneles atravesados por diagonales y alcanza su mayor expresión en el templo de Sarastro. También los colores fueron pensados a partir de las referencias alquímicas de la obra: Tamino viste de amarillo, asociado al azufre; Pamina viste el color de algunas sales; Papageno, como el mercurio, lleva varios colores de la naturaleza; mientras que el rojo de Sarastro, el negro de la Reina de la Noche y el blanco puro de los niños representan diferentes estadios de ese recorrido.

Se trata de un propuesta que resuena de una manera especial en La Plata, con su conocida historia ligada a la masonería. Sin embargo, Jaunarena evita convertir esos símbolos en el centro excluyente de la propuesta: masonería, mitología y alquimia aparecen “de manera conjunta y sintética” y no de forma “exhaustiva o descriptiva”. La razón, explica, es que por debajo de todas esas capas “La flauta mágica” nunca debe perder lo que es: “un relato de aventura”.

Intervendrán la Orquesta Estable (dirigida por Carlos Vieu), el Coro Estable y el Coro de Niños. El estreno será hoy a las 20 y habrá nuevas funciones mañana en el mismo horario y el domingo a las 17. Se repetirán las presentaciones el próximo fin de semana: viernes 28 y sábado 29, a las 20, y domingo 30, a las 17. Las entradas se reservan de manera online.

En la previa al estreno de esta nueva producción integral, realizada íntegramente en los talleres del Teatro por sus técnicos y artesanos (el vestuario le corresponde a María Jaunarena y la escenografía e iluminación a Gonzalo Córdova), dialogamos con la directora escénica sobre su concepción de este clásico.

-¿Cómo es volver hoy a una obra que conocés tanto? ¿Desde qué lugar te acercás esta vez?

-Siempre es un aprendizaje Mozart y cada vez encuentro detalles que no había visto antes. Mozart es un dramaturgo a la hora de escribir la música por lo que, para un director y para un intérprete, lo que funciona es seguirlo siempre. Detenerse a escuchar e intentar descifrar qué quiso para cada escena, en cada compás. No queda otra con él. Hasta los pasos de los personajes están marcados. Me acerco desde la humildad de estar ante una obra maestra, que he leído y transitado varias veces. Ahora con un nuevo equipo de cantantes, trato de llegar al mejor lugar de cada uno para contar esta obra llena de magia y misterio.

-¿Esta nueva producción retoma cosas de aquellas puestas anteriores o preferiste pensarla de nuevo desde cero?

-Sí, retoma, por supuesto. No es exactamente igual a las veces anteriores, algunas cosas cambiaron. Pero lo cierto es que yo, como directora, tengo una concepción de una obra. Es esta concepción de “La flauta mágica”. La propuesta visual puede diferir en algunas partes porque es una nueva producción, pero el carácter, objetivo e impronta de cada personaje para mí es la misma, y es la que a mi juicio me permite mejor narrar la historia.

-¿Qué se va a encontrar el público visualmente en esta nueva puesta?

-Se va a encontrar una propuesta que intenta narrar precisamente el cuento en su estado puro, por eso también me parece una buena oportunidad para los que se acercan a la obra por primera vez. La escenografía la trabajamos con Gonzalo Córdova –que es con quien trabajo siempre todos mis proyectos– desde el enfrentamiento entre el caos, el bosque, lo irracional vs el mundo del orden, de las ideas y lo racional. Eso da como resultado una propuesta estética donde las formas cuentan y acompañan cada escena. Lo mismo sucede con el vestuario, cada color no es caprichoso. La puesta intenta sintetizar esa idea de la obra: el devenir como una lucha entre opuestos complementarios en permanente movimiento y que se necesitan mutuamente.

-En tus textos sobre la obra hablás de ese camino de transformación que atraviesa pruebas, dolor, soledad y desconcierto. ¿Cómo ves hoy esa idea? ¿Cambió?

-No, no cambió. La obra propone un camino de transformación. Lo sigo leyendo cada vez que la dirijo. Una de las preguntas más interesantes que plantea es la siguiente: ¿la conquista del conocimiento (la piedra filosofal alquímica, la autosuperación) tolera un camino allanado? Dice el Evangelio (y lo retoma la logia Rosicruciana): “De la rosa a la cruz, de la cruz a la rosa”. La cruz representa el sufrimiento y la muerte, mientras que la rosa la resurrección. De alguna manera resume el camino de la realización personal. Pamina le dice a Tamino: “El amor me guía. Él sembrará de rosas el camino, porque las rosas están donde hay espinas”. Podríamos decir entonces que no son las rosas las que tienen espinas, sino que son las espinas las que ofrecen las rosas. El camino de la autosuperación no es un camino simple, sino repleto de obstáculos y pruebas, donde el dolor y la soledad pueden ser extremos, pero son condición necesaria para el crecimiento. Pero, ¿el dolor lleva necesariamente a la autosuperación? ¿O podemos sucumbir al atravesarlo? No lo sabemos, ni la ópera lo responde. Sólo sabemos que Tamino y Pamina se aventuran a las “puertas del horror”, confiados en que gracias al poder de la música podrán transitar alegres “la oscura noche de la muerte”.

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