Hace más de 30 años, “El Rey León” convirtió la sabana africana en el escenario de una de las historias más queridas de Disney. Ahora, esa misma sabana, y una manada real de leones, protagoniza “León”, la nueva serie documental de cuatro capítulos que puede verse en Disney+.
La conexión no es casualidad. Jon Favreau, director de la versión live-action de “El Rey León”se sumó como productor ejecutivo junto a Mike Gunton, de BBC Studios Natural History Unit, con un objetivo claro: contar la historia real de un cachorro de león camino a convertirse en rey, con la misma épica emocional que hizo inolvidable a la película animada.
El protagonista real: Kio
Así como Simba atraviesa la pérdida, el exilio y el regreso triunfal, Kio, el cachorro que sigue la serie, vive su propia versión de ese viaje: sufre pérdidas y debe abrirse camino hasta ganarse un lugar como líder de una nueva manada. Es, según sus propios productores, “un Rey León real” hecho con la paciencia y el rigor de la observación de vida salvaje: cuatro años de filmación,1.400 días de rodaje y unas 1.000 horas de material.
Lo que eleva la apuesta dramática es que este desenlace estaba lejos de estar garantizado: más de la mitad de los cachorros de león no sobrevive más allá de sus primeros años. Ese dato crudo y real convierte el viaje de Kio en una apuesta genuina y muy distinta de la certeza narrativa que ofrece una película animada.
Si bien los cuatro capítulos muestran un recorrido que reproduce, casi punto por punto, los grandes hitos narrativos del clásico de Disney, lo notable es que la serie no se limita a evocar la película por asociación: el equipo de edición incorporó ecos sutiles del filme original en la música, la narración y el tono. Incluso se licenciaron y volvieron a grabar momentos musicales originales de “El Rey León”, integrados de forma discreta junto a la banda sonora propia de la serie, compuesta por Hans Zimmer, junto a Niccolò Pacella y George Hutson Warren de Bleeding Fingers Music, con elcoro keniata Nairobi Chamber Chorus.
Además, Favreau impulsó que la serie se sintiera “como una sola película dividida en cuatro capítulos”, narrada con una voz de cuentacuentos, como si el espectador estuviera sentado junto a una fogata escuchando a un anciano relatar una leyenda, la misma tradición narrativa oral africana que inspiró originalmente a “El Rey León”.
La hermandad como corona
Uno de los hallazgos más interesantes que revela la serie es que, en la vida real, rara vez existe un único rey: el poder en una manada suele sostenerse en una hermandad cerrada de machos que gobierna en conjunto.
Y así como Sarabi fue la reina protectora del clan de Simba, la madre de Kio ocupa un lugar “casi de estatus real” dentro de la manada. Es ella quien lo guía, lo protege y sostiene su camino durante los momentos más vulnerables: un vínculo que la producción identifica como decisivo para que este cachorro, contra todo pronóstico, llegara a convertirse en rey.
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