Este viernes, Wanda Nara recibió una noticia positiva por parte de la Justicia de Italia, ya que autorizó la emisión de nuevos pasaportes para sus dos hijas Francesca e Isabella, a pesar de que su padre Mauro Icardi no estaba de acuerdo, y volverán a Argentina.
El tribunal italiano resolvió hacer lugar al pedido y estableció que la autorización tendría carácter urgente y sería ejecutable de manera inmediata. De esta forma, la documentación podrá ser gestionada sin que sea necesario contar con la participación de Icardi.
Según se informó, los pasaportes de las hijas de Wanda habían sido sustraídos en un robo mientras se encontraban en Italia, lo que impedía que las menores pudieran viajar con normalidad hacia Argentina. La pérdida de los documentos generó una serie de trámites que involucraron tanto a organismos consulares como a la Justicia italiana.
El problema central estaba relacionado con la necesidad de obtener nuevos pasaportes y determinar si para ello resultaba indispensable contar con la firma de ambos progenitores. Finalmente, la justicia italiana estableció que no sería necesario el consentimiento paterno para avanzar con la emisión de los nuevos documentos.
El duro comunicado de Icardi
Mauro Icardi se expresó en su cuenta de Instagram después de la resolución dictada por la justicia de Italia. En ese sentido, apuntó contra la madre de sus dos hijas por implantarles una versión de los hechos y por alejarlas de él.
“Mis hijas pasaron de ser niñas felices, criadas diariamente por su padre, con una vida estable, amor, rutina y contención, a ser expuestas a exclusiones, operativos policiales, interrogatorios ante un juez, escribano y el Ministerio Público Tutelar. Pasaron de una infancia normal a vivir bajo una exposición permanente, a ser alejadas de su padre, a tener que verlo únicamente en un cuarto del MPT, y a cargar con un daño que ningún niño debería soportar”, expresó en un comunicado.
Asimismo, el exjugador del Galatasaray recordó el resultado del informe psicológico realizados en el país. Allí, señaló que sus dos hijas fueron diagnosticadas como “rotas psicológicamente” y que contaban con un lenguaje de adulto implantado por su madre.
“Dicho comportamiento o lenguaje no se hace presente estando con su padre. Ningún conflicto entre adultos puede justificar semejante nivel de sufrimiento para dos niñas. Ninguna estrategia judicial, mediática o personal debería estar por encima de su bienestar”, remarcó.
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