A sus 78 años, Liliana Herrero, licenciada en filosofía, docente y, ante todo, para el gran público, cantante, una voz -áspera, expresiva, personal- indispensable del panorama nacional, vive el presente con pasmo. Pero dentro de la oscuridad, incluso dentro de un viernes, el día que dialoga con EL DIA, conmocionado por la partida del Indio Solari, encuentra esperanzas.
“La partida del Indio es muy dolorosa, pero la movilización que se organizó alrededor de su legado es magnífica”, afirma. “El Indio provocó una voluntad comunitaria, y esa idea que tenía de comunidad es muy enriquecedora para estos tiempos. Y son tiempos tan oscuros que sostener esa construcción es un gesto político enorme”.
Y Herrero sabe de gestos políticos, y viene de escribir uno propio. Tras seis años, volvió a grabar un disco, “Fuera de lugar” contiene ocho canciones, un repertorio que recorre composiciones de Atahualpa Yupanqui, Charly García, Raúl Carnota, Luis Alberto Spinetta, Teresa Parodi, Edgardo Cardozo, Mocchi y Elvio Romero: no es una elección azarosa de autores; tampoco un momento azaroso.
“Tenía ganas de decir algo: no cerrar mi palabra. Me parece que hay palabras para decir de estos tiempos, tenemos que ejercitar esa pasión por la palabra, por los tiempos. Y hay que denunciar cosas, también, protestar, enfrentar situaciones muy crudas que están pasando. Entonces se me fueron ocurriendo cosas”, relata Herrero antes de visitar la Sala Piazzolla del Teatro Argentino, el sábado, para presentar el disco.
Herrero atiende el llamado contenta de venir a La Plata, ciudad que, confiesa, le gusta mucho, “tiene un muy lindo tamaño”, y más “esa sala, la Piazzolla, es una sala muy íntima”.
Junto a Pedro Rossi, Mariano Agustoni, Facundo Guevara y Diego Wainer en contrabajo, presentará, anuncia, el disco “tal como lo grabamos” (luego habrá una segunda parte con canciones de otros tiempos). “Es un disco absolutamente atravesado por la palabra Argentina. Y también por la palabra Horacio”, afirma. Horacio es, claro, el sociólogo Horacio González, su pareja, que murió en 2021 en medio de la crisis del Covid.
Herrero atravesaba previo a “Fuera de lugar” seis años de silencio cinematográfico. La pandemia y la partida de González la alejaron del estudio, aunque sí grabó “Mojones”, un disco-libro en vivo, con Teresa Parodi y Juan Falú. Pero el paso del tiempo le dio aire para volver a grabar, ya “con cierta lejanía de la partida de Horacio: inmediatamente una queda muy agitada, pero paradójicamente, mientras más lejana su partida, más cerca está de mí: entonces esa cercanía no es angustiante, es de una gran paz”, cuenta, y dice que lee constantemente sus libros, escucha sus palabras. “Está en mí”, dice.
- ¿“Fuera de lugar” ha sido de alguna manera, en ese sentido, un disco curativo?
- Tal vez sí. Pero… no se qué quiere decir curar… Uno está siempre en medio de la tensión, de la agitación, ni sano ni enfermo. Así que no sé si sana: Horacio está muy presente, quiero señalar su presencia en mí y en muchos.
“Fuera de lugar” es el primer disco de estudio de Liliana Herrero en seis años
- Decía que, además de Horacio, la otra gran presencia del disco es Argentina, en un momento donde se promueve el olvido de lo propio. ¿Qué puede aportar el arte en estos momentos?
- La música no aporta nada, la música padece estos tiempos: estamos ante un triunfo absoluto del mediático, de la industria cultural. La música se ve dañada por estos tiempos. Y eso hay que salir a decirlo, y no solo con los textos que uno canta, también con los acordes que una pone, con el sonido que una elige. No creo que la música tenga que aportar: la música tiene que decir cómo está padeciendo estos tiempos tan oscuros y crueles. Es lo que decía antes: la música está padeciendo estos tiempos de venta del país, y por eso está perdiendo su memoria, la memoria de músicas maravillosas que tiene como legado Argentina. Hacer un disco también es señalar eso, denunciar eso.
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