Reacher, temporada 4
Otra vez a las trompadas
★★★ 1/2
Disponible en: Prime Video
duración: 8 episodios
género: acción
La cuarta temporada de ”Reacher” adapta “Gone Tomorrow”, la decimotercera novela de Lee Child: ocho episodios que arrancan con un encuentro fallido en el subte de Filadelfia y terminan en los pasillos del poder en Washington, entre conspiraciones, agencias opacas y políticos de doble discurso.
La acción es la mejor de la serie: menos tiroteos, más cuerpo a cuerpo y set pieces que empujan el límite de lo verosímil. El primer tramo tarda en encender porque la temporada guarda demasiadas cartas y abusa de la exposición. De todos modos, quizás sea la mejor temporada de todas: comida rápida, pero muy buen hecha.
Lo distinto pasa por otro lado: es la primera temporada sin Neagley, que ahora tiene su propia serie (de próximo estreno, el 16 de septiembre) y el elenco de relevo —Sydelle Noel como la detective Tamara Green, Agnez Mo, Chris Marquette— sostiene el peso. Y Ritchson, por una vez, juega a un Reacher que se equivoca.
Moria
La reina inclasificable
★★★1/2
Disponible en: Netflix
duración: 8 episodios
género: bioserie
Dos días antes de que la diva cumpla 80 años, Moria tiene su serie: ocho episodios escritos y dirigidos por Javier Van de Couter, que evita la biopic de manual y fragmenta a su protagonista: Sofía Gala Castiglione la encarna en los tres primeros capítulos, Griselda Siciliani hasta el sexto y Cecilia Roth en los dos últimos, con la propia Casán como narradora y titiritera de su historia.
Ninguna de las tres busca la mímesis, y ese es el acierto: no hubo una sola Moria. Van de Couter, además, toma una decisión clave: no es la Moria diva de la masividad, sino la reina del universo queer, lo cual se alinea con un trabajo previo del director, “Cris Miró”, y con “Tesis de una domesticación”, adaptación de la novela de Camila Sosa Villada protagonizada por la propia escritora.
La serie se siente tironeada entre lo radical y lo que exige la plataforma, y el maquillaje de Siciliani y Roth resulta recargado. Sin embargo, hay diversión y celebración en esta que es la cita televisiva de la semana para los argentinos.
Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma
Un sueño febril
★★★★
Disponible en: cines
duración: 112 minutos
género: terror / parodia
La tercera película de Jane Schoenbrun (“I Saw the TV Glow”) es un pastiche juguetón de películas slasher malas y problemáticas, y una parodia de la presión por crear dentro de los límites de la cultura del reboot de Hollywood: Hannah Einbinder, la protagonista de “Hacks”, interpreta a Kris, una directora “niña prodigio de Sundance” que ha sido contratada para relanzar una franquicia de terror de los años 80 y quiere reclutar a la “chica final” original, Billy Presley (Gillian Anderson, la agente Scully), para el proyecto.
Kris es una doble de Schoenbrun, desde el hecho de haber sido una revelación en Sundance hasta su estilo y sus gafas.
Nada es del todo real ni especialmente creíble en “Campamento Miasma”: es más bien una recopilación de sentimientos, tropos, estilos, ideas y actores que, evidentemente, encantan a Schoenbrun. No es, en realidad, es una espeluznante película de terror; los asesinatos son caricaturescos, con la sangre brotando del cuello de las víctimas como un géiser. Es un sueño febril cuidadosamente construido que hace alarde de sus referencias cultas y populares: una visión audaz y digna que continúa la exploración de Schoenbrun.
Yo, Narciso
El buen miserable
★★★
Disponible en: cines
duración: 95 minutos
género: comedia romántica
Adrián Suar dirige, coescribe con Pablo Solarz y protagoniza esta comedia en la que es Máximo Rey, cirujano plástico y narciso de manual, al que Natalia Oreiro —Rocío, socióloga que investiga el narcisismo moderno y hace trabajo de campo bajo identidad falsa— elige como objeto de estudio. Sin decírselo, claro.
La película, como dijo el propio Adrián Suar, es una comedia romántica clásica: el público sabe que esperar. No hay virtuosismo formal ni demasiados matices (quizás algún trazo grueso), pero Suar y Oreiro se mueven con la fluidez del humor, por momentos ácido. Además, Suar es generoso para que Oreiro luzca más ingeniosa que él. Es otra historia donde Suar encarna al “miserable de buen corazón”: ya lo hace de memoria. Hay algo en la exageración que vuelve a la película más cercana a las últimas entradas de Suar a la pantalla (“El fútbol o yo”, “Corazón loco”, “30 noches con mi ex”) que a sus películas más inspiradas (las de Juan Taratuto), pero hay romance, hay humor fácilmente diregirble y está Moria Casán, que esta semana decidió lucirse en la pantalla, se ve.
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