Rosebush Pruning
Las miserias de los ricos
★★★ 1/2
Disponible en: Mubi
duración: 95 minutos
género: drama / thriller
Cuatro hermanos ricos, ociosos y norteamericanos malviven en una mansión de la campiña catalana bajo el mando de un padre ciego (Tracy Letts). La madre (Pamela Anderson) murió devorada por lobos y, como no hubo cuerpo, la reemplaza una estatua desnuda en el living. Con esa premisa arranca “Rosebush Pruning”, que el brasileño Karim Aïnouz (”La vida invisible”, “Motel Destino”) filma como una relectura salvaje de “Los puños en el bolsillo” (1965), el debut de Marco Bellocchio.
El guion es de Efthimis Filippou, el hombre detrás de “Canino” y “Langosta”, y se nota: diálogos rígidos, humor congelado, criaturas que nombran marcas como quien reza el rosario. Callum Turner narra con un aplomo perturbador, Riley Keough se roba cada escena y Elle Fanning, la intrusa de clase baja, dice más con dos miradas que media película.
Lo mejor está en la superficie, y no es un defecto: Hélène Louvart pinta rojos sanguíneos y amarillos incandescentes que remiten al Almodóvar temprano, pero con mala leche. Provocación de lujo, sí, con timing cómico impecable y una crueldad que no pide perdón.
Song sung blue
Nace una estrella
★★★ 1/2
Disponible en: HBO Max
duración: 131 minutos
género: musical / drama
Craig Brewer lleva al cine la historia real de Mike y Claire Sardina, un matrimonio de Milwaukee que sobrevivía imitando a Neil Diamond bajo el nombre de Lightning & Thunder. Entre hipotecas impagas y desgracias encadenadas, la pareja seguía subiéndose al escenario: ahí está el corazón de la película.
Hugh Jackman se entrega sin vanidad —diente faltante, uñas sucias, calzoncillos caídos— y clava el fraseo y la postura de Diamond. Kate Hudson, apagada fuera del escenario, se enciende apenas empieza a cantar. Alrededor hay un elenco cálido: Michael Imperioli como guitarrista, Fisher Stevens y Jim Belushi como representantes, y una notable Ella Anderson como la hija adolescente. Atención al cameo de Eddie Vedder cantando “Forever in Blue Jeans”.
Los números musicales son lo mejor: el que venga por “Sweet Caroline” se va con ganas de escuchar “Play Me” o “Holly Holy”. Brewer quizás abusa de esa euforia en una historia que es, en el fondo, una tragedia. Pero la película elige la ternura, y se le nota.
Mi vecino Totoro
Un clásico animado
★★★★ 1/2
Disponible en: cines
duración: 86 minutos
género: drama / animación
Japón rural, mediados de los 50. Satsuki y Mei, hermanas de diez y cuatro años, se mudan con su padre a una casa destartalada para estar cerca del hospital donde la madre se recupera de una enfermedad larga. Ese es todo el conflicto de “Mi vecino Totoro” (1988), y alcanza y sobra.
Hayao Miyazaki filma una película sin villano, sin persecuciones y casi sin peligro, algo que en el cine para chicos sigue siendo una herejía. Lo que hay, en cambio, es tiempo: el viento moviendo el pastizal, los crujidos de la casa vieja, los duendes del hollín que escapan de la luz, la espera bajo la lluvia en una parada de colectivo. Cuando aparece Totoro —gordo, dormilón, guardián del alcanforero— no explica nada ni pide nada. Simplemente está.
La animación es de una precisión asombrosa en lo mínimo: cómo corre una nena de cuatro años, cómo se desinfla cuando se cansa. Y la música de Joe Hisaishi convierte cada escena en un recuerdo de infancia, incluso si no fue la nuestra.
Detrás de la ternura late algo más grave: el miedo a que mamá no vuelva. Miyazaki nunca lo subraya, pero está ahí, y por eso conmueve a los grandes tanto como a los chicos. Una obra maestra.
La muerte de Robin Hood
En el barro
★★★ 1/2
Disponible en: cines
duración: 122 minutos
género: acción / drama
Michael Sarnoski (”Pig”, “Un lugar en silencio: día uno”) no vino a filmar otra aventura de arqueros simpáticos. Su Robin —Hugh Jackman, barbudo y curtido, como un Papá Noel medieval— es un asesino que perdió la cuenta de sus muertos y reniega de su nombre: para él, todo lo que se cuenta ahí afuera son mentiras sobre mentiras.
El gesto tiene sustento: el personaje nació como relato oral del siglo XII y recién con los siglos acumuló los oropeles del noble de Locksley. Sarnoski lo devuelve a ese origen sin concesiones, en la línea de “El hombre del norte” o “El caballero verde”, y se banca el riesgo de una primera mitad embarrada y hostil.
La recompensa llega en el priorato isleño donde la hermana Brigid (Jodie Comer, enorme en pocos gestos) le cura las heridas y la hija de Little John (Bill Skarsgård) le devuelve algo parecido a un propósito. Ahí late la mejor idea del film: la distancia entre lo que se vive y lo que después se cuenta.
Ayuda que sea imponente: los paisajes de Irlanda del Norte fotografiados por Patrick Scola tienen peso y frío verdaderos. Solemne, sí, y por momentos demasiado, pero es cine de convicción: una relectura que se toma el mito en serio para preguntarse quién lo escribe.
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