The Mandalorian y Grogu
Star Wars en frasco chico
★★★
Disponible en: Disney+
duración: 132 minutos
género: aventura / fantasía
Pasaron casi siete años sin “Star Wars” en cines y el regreso llega en clave menor. “The Mandalorian y Grogu” agranda a tanque de verano lo que era una serie de Disney+, con Jon Favreau al frente y la sensación de que el salto de escala no le suma tanto.
El asunto no es lo que hay, sino lo que está en juego: acá no peligra la galaxia ni la República, sino el trabajo de un cazarrecompensas en el Borde Exterior que debe capturar a un excomandante imperial y, de paso, rescatar al hijo de Jabba el Hutt (con la voz de Jeremy Allen White, emo y con abdominales). Hay persecuciones, duelo gladiatorio, bichos gigantes, Sigourney Weaver de coronela y hasta Martin Scorsese en un cameo vocal.
Los guiños funcionan —X-wings, AT-AT, stormtroopers, un homenaje al compactador de basura— y Pedro Pascal cumple, aunque el Mandaloriano quede reducido a máquina de pelear. Lo mejor aparece cuando el protagonismo pasa a Grogu: ahí la película baja un cambio y encuentra ternura. La duración se hace sentir y la música de Ludwig Göransson coquetea con sintetizadores ochentosos que no siempre pegan. Entretiene sin deslumbrar. Fan service prolijo antes que aventura memorable.
Fito Páez: el mundo cabe en una canción
Entre la tragedia y la euforia
★★★ 1/2
Disponible en: Netflix
duración: 112 minutos
género: documental / música
Fito Páez comienza su documental declarando que le “embolan” los documentales. “Necesito que pasen cosas más reales. Que se vean cosas que no sean caretas. Por supuesto que hay que caretear, si no estaríamos en constante guerra. Pero tiene que haber malicia”, dice. Es una declaración de principios del documental sobre su vida que acaba de estrenar Netflix.
Y que muestra, en efecto, el detrás de escena de Fito preparando un concierto, exigente, cascarrabias. Tampoco hay tanta malicia en este homenaje que a través del archivo inédito, backstage de gira, las entrevistas en primera persona y otros recursos del documental de plataformas hoy va y viene del pasado al presente para contar la trayectoria enorme de Fito y su actualidad.
Dirigido por Matías Gueilburt y estrenado por Netflix este jueves, el filme recorre más de cuatro décadas de canciones, y en paralelo no solo muesta a Fito laburando sino que parte del después de la internación que casi lo mata. Fito habla con sensibilidad, las canciones siguen emocionando y el molde de documental televisivo funciona al darle agilidad al repaso. Al final, el material es demasiado potente para no rendir: una obra enorme, una vida atravesada por la tragedia y la euforia, y un tipo que todavía cree que el mundo entra en una canción.
Zona Cero
Zombies en la multitud
★★★ 1/2
Disponible en: cines
duración: 123 minutos
género: terror / acción
Nadie filma multitudes furiosas como Yeon Sang-ho. De “Invasión zombie” a “Península”, el coreano viene perfeccionando un arte específico: coreografiar el caos y hacer legible cada tramo de una masa que corre, trepa y se apila. “Zona Cero” es su nueva demostración de oficio.
Un científico despedido (Koo Kyo-hwan, villano de sonrisa venenosa) libera un hongo diseñado en la torre de una corporación biotecnológica y se inyecta la única vacuna: su sangre es el antídoto, así que no pueden matarlo. Adentro queda atrapado un puñado de sobrevivientes, entre ellos una bioquímica desempleada (la estrella Gianna Jun) que había ido a una entrevista de trabajo y termina descifrando las reglas del brote.
Porque estos infectados no son zombis clásicos: aprenden. Funcionan como una colonia de hormigas, se pasan información y evolucionan de una escena a la otra. La idea le permite a Yeon renovar un género saturado y armar secuencias de puro ingenio, con contorsionistas y bailarines que le dan a los cuerpos una plasticidad inquietante.
Hay gore, hay Romero, hay lectura pospandemia y algo del pánico a las multitudes de las redes. Y hay, sobre todo, un director que sabe perfectamente lo que está haciendo.
Pepita La Pistolera
Formulaico y efectivo
★★★ 1/2
Disponible en: cines
duración: 106 minutos
género: crimen
El true crime es la adicción de época: miramos crímenes reales como por el ojo de la cerradura, entre el espanto y el placer culposo. “Pepita, la Pistolera” sabe qué morbo activa y no se hace la distraída: lo administra con oficio.
Lucía Puenzo reconstruye la historia de Margarita Di Tullio en la Mar del Plata portuaria de 1985, donde la democracia recién nacida convive con jueces comprados, prostíbulos manejados a los golpes y un asesino serial, el Loco de la Ruta, que caza trabajadoras sexuales. Del burdel del Cuervo (Alberto Ajaka) a su propio imperio clandestino, Marga arma un negocio, una familia elegida y una leyenda.
Sí, es formulaica: el ascenso y la caída, el montaje vertiginoso con rock de fondo, la banda de mujeres leales, el villano sin matices. Pero la fórmula funciona porque está ejecutada con convicción y con una puesta que se hace cargo de la pantalla grande: ambientación impecable, noche pegajosa, cámara que goza del lujo berreta de los cabarets.
Y está Lopilato, que acá se saca de encima décadas de rubia simpática para componer a una mujer con hambre, cálculo y una violencia sin culpa. Probablemente, lo mejor de su carrera.
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