Una boda de Taylor Swift no es una boda común; es, básicamente, el día más señalado en la agenda de cualquier “Swiftie”, nombre con el que se conoce a los fans en todo el mundo.
Es por eso que a esta fiesta del amor no faltaron sus seguidores más fieles, quienes desde temprano se acercaron al vallado principal instalado en el corazón de Nueva York para poder expresarle su apoyo a Taylor y captar algún detalle del gran día.
Pese a la ola de calor sin precedentes, un bloqueo informativo casi total y un dispositivo de seguridad enorme, una multitud de “Swifties”, cantó sus canciones frente al Madison Square Garden, mientras una fila de camionetas negras dejaba a los numerosos invitados que asistieron a la boda.
“Crecí con su música y estoy muy emocionada de poder estar hoy en Nueva York en el día de su boda”, dijo a la prensa internacional una joven de 31 años, que se acercó al lugar ilusionada con la unión de la estrella pop y el deportista.
“Ella es lo más grande de Estados Unidos: es como nuestra realeza, es nuestra reina, es todo”, comentó otra fan de 24 años, remarcando la importancia de esta fecha.
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