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Luciano Cáceres: “Soy un inquieto en todo lo que hago”

El actor llega el domingo a la Ciudad con “Muerde”, un unipersonal en clave de thriller en donde explora un terreno oscuro y sombrío sobre la psiquis de un hombre
El actor trae a La Plata una puesta teatral que invita a ponerse en el lugar del otro

Por Redacción

Luciano Cáceres llega a la Ciudad con “Muerde”, un thriller en solitario, casi policial, en el que su personaje, René, intenta averiguar de dónde vienen sus heridas. La escena comienza desde un despojo total, cuando el protagonista, abandonado en su infancia, se presenta manchado de sangre sin entender qué le pasó.

“Me conmovió por completo y entre las ganas, la propuesta y la búsqueda de un desafío así, todo daba para hacerlo”, dijo el actor en diálogo con EL DIA. En este sentido, recordó: “La primera imagen que se me vino a la mente fue la de mi madre como asistente social y yo yendo a las villas, a los barrios carenciados, a acompañarla y ver a pibitos de mi edad con moco colgando. Yo le preguntaba por qué ellos sí y yo no, y ella me decía: ‘Porque tenés una mamá presente que está todo el tiempo con un pañuelito’. Y ahí me vino a la mente la cara de este chico y ese abandono naturalizado”.

La propuesta, que llegó de la mano de Francisco Lumerman, con quien el actor se conoce desde su juventud, lo llevó a encarar por primera vez un unipersonal, que se convirtió en un verdadero desafío actoral; sin embargo, Cáceres reconoce que frente a eso lo que funcionó de la puesta es el trabajo en equipo. “Se presentaron todas las dificultades, la primera el estar solo en escena, que no lo había hecho nunca. Y después todo lo que fue construir a René con el equipo, desde las luces hasta la puesta escénica”, repasó sobre “Muerde”, que llega el domingo a las 19 horas a Sala 420, 42 entre 6 y 7.

-La obra aborda la violencia, el abandono y la forma en que miramos a los demás. ¿Qué preguntas te gustaría que se llevara el público después de verla?

-Yo creo que es una obra que invita a ponerse en el lugar del otro, de estos personajes marginales y marginados que muchas veces uno no los ve o no los quiere ver, y si tuviera más información sobre eso encontraría más puntos en común de lo que uno imagina, porque quién no ha sufrido un abandono, o por amor, o sentirse distinto en algún ámbito. Más allá de mi historia, el espectador se va a llevar el vivir una experiencia. Te aseguro que el espectador no sale como entró.

-¿Qué expectativas tenés frente al encuentro con el público platense?

-Siempre es un público muy teatrero, con grandes realizadores, con una movida local muy potente y es un desafío porque es un público entendido y activo. Quiero que se lleven una linda experiencia con “Muerde”.

-En este último tiempo alternaste “Muerde” con nuevos proyectos. ¿Cómo estás viviendo este momento de tu carrera?

-Siempre soy un inquieto en todo lo que hago y estoy con varios proyectos al mismo tiempo, son cosas que se retroalimentan, sirven para repensarlas y estar en actividad. Yo creo que eso tiene que ver con el oficio, la formación y luego el hacer, porque lo que te da el escenario son horas de vuelo, necesarias como a un piloto y a mí me hace bien hacer varias cosas.

-Este año estrenaste “Paraíso”, otro unipersonal, pero con una propuesta muy diferente. ¿Qué te llevó a apostar nuevamente por ese formato?

-Fue buscado, yo estaba intensionando un díptico: “Muerde” es una obra rural, de pueblo, y “Paraíso” es una obra de ciudad, con mucha tecnología y había una premisa ahí: “Pueblo chico, infierno grande” para la primera; y en una ciudad grande podés ser un invisible, pero cuando te volvés visible lo sos al extremo.

-Mientras tanto, seguís apostando por el teatro. ¿Qué encontrás en ese encuentro directo con el público?

-El teatro es mi lugar de experimentación por excelencia, donde nací y donde voy a morir. Es irreemplazable, es algo único. En el escenario el espectador encuentra una persona par, que está ahí sufriendo, riendo, transpirando, llorando. Es reflejo de lo que sucede en lo individual y lo colectivo. Es milagroso porque es un ritual que después de miles de años sigue más vivo que nunca y uno no entiende cómo sucede, como esa gente se pone de acuerdo para asistir a una función, sabiendo que lo que va a ver no es real, pero elige creer.

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