Soledad Silveyra permanece internada en el sanatorio Otamendi tras la caída que sufrió el domingo en su casa y que le provocó una fractura de pelvis. La noticia se conoció anoche en “LAM” (América TV), donde contaron que la actriz estaba sola cuando se cayó y que llamó a su hijo Facundo para que la asistiera. Allí se habló de una fisura de cadera y de una posible cirugía, versión que quedó descartada en las últimas horas.
Quien ordenó el panorama fue su otro hijo, Baltazar Jaramillo. “Mamá está bien”, arrancó, y despejó la principal incógnita: la fractura “no es operable” y lo que viene por delante es “un reposo largo, largo, largo”.
Jaramillo también describió el ánimo de la actriz de 74 años, que sufrió fuertes dolores después del accidente aunque mantiene un buen estado general. “Está re enojada con ella misma; no hace caso”, contó, y completó: “Está de pésimo humor, pero está bien de salud”. La familia espera, además, que la recuperación siga puertas adentro: “Creo que ya mañana tiene internación domiciliaria”, señaló.
El tropiezo del domingo no llega aislado. Meses atrás, al volver de un spa en Punta del Este, Silveyra se tropezó con una valija y cayó sobre la cadera sin dimensionar el golpe. “No sabía que estaba quebrada”, contó el mes pasado en la mesa de Mirtha Legrand. De ahí en más convivió con una trocanteritis, la inflamación de los músculos que se insertan en la cadera. “No estoy bien”, admitió en agosto, cuando ya llevaba medio año con dolores y sin poder caminar del todo bien. Hasta la medicación le jugó en contra: los analgésicos le atacaron el estómago y hubo que reemplazarlos por un parche.
Aun así, la actriz no baja los brazos. A fines de agosto, por el Día Internacional del Actor, publicó en Instagram un mensaje donde hablaba de “las ganas que tengo de recuperarme, estar bien y volver a trabajar”, porque actuar, escribió, es lo que sabe hacer y lo que le hace bien. Y cerró citando a Brandoni con una frase que hoy suena a promesa: “El escenario cura todo”.
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