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“Mourinho”, la serie: el villano perfecto del fútbol se confiesa

Llegó a Netflix una miniserie sobre el entrenador del Real Madrid, uno de esos personajes que amamos odiar

Por Redacción

Todo buen relato necesita un villano, y el fútbol del siglo XXI tuvo la suerte de encontrar uno con guion propio. Mientras Pep Guardiola construía la figura del entrenador como intelectual —el look a lo Steve Jobs, la conferencia de prensa como cátedra, la corrección de formas elevada a estética—, José Mourinho hacía exactamente lo contrario y, encima, lo disfrutaba. El dedo en el ojo de Tito Vilanova, la carrera por el césped del Camp Nou con el índice en alto, las sospechas sobre los árbitros, la UEFA, la prensa, el aire. Si Pep era la tesis, Mou fue la antítesis. Y como pasa con todos los villanos bien escritos, terminó siendo el personaje más entretenido de la película.

Netflix llegó tarde, pero llegó. Desde este martes está disponible “Mourinho”, miniserie documental de tres capítulos dirigida por Joe Pearlman y producida por el mismo equipo que hizo “Beckham”. Se filmó durante dos años, con acceso directo al portugués que ahora entrena al Real Madrid otra vez, y con una lista de testigos que es, en sí misma, una formación de época: Alex Ferguson, John Terry, Frank Lampard, Didier Drogba, Zlatan Ibrahimovic, Samuel Eto’o, Javier Zanetti, Iker Casillas, Marcelo, Sami Khedira. El propio Mou explica el proyecto sin anestesia: “No hacés un documental sobre un tipo que no gana nada”.

LA ETIQUETA QUE RENIEGA

La serie arranca en 2004, con la Champions del Porto, y sigue el rastro de la marca registrada. Hoy, veintidós años después, Mourinho reniega del apodo que lo persigue, The Special One”: “Es una pavada que se inventaron en Inglaterra”, dispara. El documental es lo bastante malicioso como para cortar de inmediato al archivo de su presentación en el Chelsea, donde el mismo hombre le anunciaba al mundo, con esa media sonrisa: “Yo creo que soy The Special One”. Ahí está el corazón del asunto: nunca se sabe del todo dónde termina el personaje y dónde empieza el tipo.

El grueso del tercer episodio es Madrid, y ahí el relato se pone áspero. Mourinho sostiene que llegó a un club acomodado —”enseguida me di cuenta que estaban consentidos”, dice sobre aquel plantel— y detalla las primeras conversaciones con Casillas, entonces capitán: más vacaciones para los internacionales, entrenamientos más tarde para esquivar el tránsito, menos concentraciones antes de jugar en el Bernabéu. Después vino lo demás: los contactos del arquero con jugadores del Barça para descomprimir la Selección española, algo inaceptable para el DT en plena guerra por la Liga. Casillas habla en el documental. Marcelo también. Los dos en el mismo montaje valen más que cualquier voz en off.

LA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA

Allí en Madrid, terminó de establecer su rivalidad con Guardiola, que nunca cicatrizó. Pearlman contó que el entorno de Pep aceptaba participar con una condición: que la invitación se la hiciera Mourinho en persona. El portugués dijo que no y el catalán quedó afuera del proyecto. Igual encontró la manera de tirarle el dardo: “Algunos tipos necesitan un año sabático, algo que odio. Odio esa palabra. Para mí, un año sabático significa debilidad”. Y remató con una frase que es puro Mou: “Nunca necesito descansar. Descansaré cuando me muera”.

Lo mejor de la serie aparece cuando el personaje se distrae. Mourinho recuerda que nunca fue futbolista de nivel, que empezó como traductor, que jamás lo dejaron entrar del todo a la tribu de los ex jugadores devenidos técnicos. De ese resentimiento fundacional nace todo: la obsesión por el control, la preparación maníaca, las cámaras escondidas en el entrenamiento del Bolton que Terry recuerda entre risas.

“El fútbol pertenece a la gente como yo”, sentencia. También admite el costo: los años en un hotel de Manchester mientras la familia seguía en Londres. “No todo es color de rosa, con José se vive con presión”, resume Zlatan.

Y sin embargo. Terry dice que por él se habría ido de la cancha “dentro de un ataúd”. Drogba, Zanetti y Eto’o hablan de él como de un padre difícil. Ahí está la trampa que el documental expone sin resolver: el villano del fútbol es, para los suyos, el tipo más leal del mundo. La fascinación con Mou proviene de algo que Guardiola nunca dio: ser tribales, injustos, desmedidos. Mourinho es el fútbol sin buenos modales, y una parte de nosotros extrañaba eso.

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