El sábado a la mañana empezó a juntarse gente en el muelle del Lido. No esperaban a George Clooney: Liam y Noel Gallagher desembarcaron en la 83ª Mostra de Venecia en taxi acuático, como dos capangas de barrio que confundieron el Adriático con un canal de Mánchester. Liam con el puño en alto, Noel haciendo la V, los dos de negro riguroso. Posaron, se agarraron de la mano, levantaron los brazos. Y después, fieles a la doctrina Gallagher, se rajaron antes de la conferencia de prensa: que hablen los directores.
Adentro fue peor. O mejor. La proyección, fuera de competencia, terminó con ocho minutos de ovación y el público de pie cantando “Champagne Supernova”. Por un rato, el festival más solemne del mundo se convirtió en una popular.
La película, que se estrena este jueves en cines argentinos, dura 122 minutos y la firman Dylan Southern y Will Lovelace, los mismos de “Shut Up and Play the Hits”, sobre el último show de LCD Soundsystem. Como creador y guionista está Steven Knight, el hombre de “Peaky Blinders”. El resultado es mitad película de conciertos y mitad crónica de una tregua: ensayos, camarines, escenario y la primera entrevista conjunta de los hermanos en más de dos décadas.
Knight contó cómo fue el reencuentro, en un ensayo tenso previo al arranque de la gira. Liam entró preguntando si estaba todo listo, si arrancaban de una vez. Alguien contó hasta cuatro y sonó el primer acorde. Nada de abrazos, nada de discursos. “Son ingleses de clase trabajadora”, explicó: no iban a mostrar emociones ni a darse la mano.
Ese es el hallazgo del documental y también su límite. No hay ajuste de cuentas ni reconstrucción forense de la interna: la película no se llama “Don’t Look Back in Anger” por casualidad, avisó Knight. Lo que pasó, pasó; acá se filma lo que está pasando ahora. Lovelace admitió que la tarea los tenía aterrados: dos tipos famosamente volátiles y ninguna garantía de final feliz.
Del deshielo participa un actor inesperado: los hijos. Los primos Gallagher no se conocían antes de la reunión, se hicieron amigos en la gira y ahí, según Knight, apareció el cemento que faltaba. Verlos evitar los mismos errores, dice, es la única compensación de envejecer. Sobre el final, Noel llega a describir a Liam como un tipo encantador y confiesa que jamás pensó que se iba a escuchar decir semejante cosa.
La noche de la guitarra rota
Oasis se formó en Mánchester en 1991, publicó “Definitely Maybe” en 1994 y “(What’s the Story) Morning Glory?” en 1995, y en 1996 fue la banda más grande del planeta. Después vinieron años de discos irregulares y peleas de manual: portazos, giras abortadas, entrevistas donde uno hablaba pestes del otro con el grabador prendido.
El final tiene fecha y lugar: 28 de agosto de 2009, festival Rock en Seine, París. La discusión arrancó por una miseria —Liam quería publicidad gratis para su marca de ropa en el programa de la gira; Noel le preguntó cuánto pensaba pagar— y terminó con una Gibson roja hecha astillas en el camarín. Los organizadores salieron a avisarle al público que los hermanos se habían agarrado y que el grupo ya no existía. Esa misma noche Noel publicó un comunicado que quedó en la historia: dejaba Oasis “con un poco de tristeza y un gran alivio”, porque le resultaba imposible seguir trabajando con Liam un día más.
Siguieron quince años de guerra fría con transmisión en vivo. Liam armó Beady Eye y después su carrera solista; Noel se refugió en los High Flying Birds. Se insultaron en la prensa, en Twitter y en cuanto micrófono se les cruzó. En 2022 la guitarra rota se remató en París por 385 mil euros: la reliquia de un divorcio. Hasta que el 27 de agosto de 2024, dos días antes de que “Definitely Maybe” cumpliera treinta años, apareció el anuncio. Y el mundo se volvió loco.
BIOGRAFÍA AUTORIZADA
La película llega este jueves a las salas nacionales y a IMAX, y más adelante desembarcará en streaming a través de Disney+. No es un documental incómodo ni pretende serlo: es un objeto de fan, controlado hasta el último fotograma, en la línea de lo que hicieron Taylor Swift y Beyoncé con sus giras.
Pero tiene algo que esas no tienen: dos hermanos que se pasaron media vida sin hablarse y que, sin decírselo nunca en voz alta, decidieron volver a contar hasta cuatro. Mientras tanto se habla de una gira en 2027. Disco nuevo, por ahora, ni noticias.
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